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BLOG DE LECTURAS

Franco y Hitler, encuentro en Hendaya: "Las entrevistas de Nuremberg" |
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| El testimonio del intérprete de Hitler es fundamental para entender lo que ocurrió en la entrevista mantenida en Hendaya entre el Fhürer y Franco. |
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| Pedro A. López Gayarre |
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24/06/2006 .
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El libro Las entrevistas de Nuremberg muestra la transcripción de los
interrogatorios realizados por el psicólogo norteamericano León
Goldensohna a los dirigentes nazis juzgados tras la segunda guerra
mundial. La edición y la introducción están a cargo de Robert
Gellately. En España está editado por Taurus.
Hay que decir que
la mayoría de los entrevistados se mueven continuamente entre el afán de
justificación por obedecer órdenes superiores y la alegación de ignorancia ante
lo que ocurría en los campos de exterminio. Sin embargo siempre es interesante
el intentar acercarse a los mecanismos mentales de estos notorios criminales.
En lo que a España respecta es muy interesante buena parte de las
contestaciones que el intérprete de Hitler, Paul O.
Schmidt da a su interrogador y que transcribo a continuación al
coincidir en buena manera con lo que la mayoría de historiadores que han
manejado fuentes alemanas han concluido sobre la famosa entrevista de
Hendaya.
En la página 542 leemos:
"Hubo un encuentro entre
Franco y Hitler en Hendaya en octubre de 1940.
Franco y Hitler conversaron durante mucho
rato. Entre otras cuestiones se abordó entre líneas el tema de Gibraltar. Se
estaban adiestrando ya tropas especiales para el asalto a fortalezas. Cerca de
Lieja, en Bélgica, se entrenaban los especialistas enclaves fortificados. Se
habían ideado nuevos métodos de ataque, siempre pensando en el asalto a
Gibraltar. Como es natural era necesario contar con el consentimiento de
Franco. Tal como dije, este fue uno de los temas que se
trataron entre líneas. La reunión no salió nada bien.
En primer lugar
Franco se mostró reticente, inseguro; es un hombre de carácter
debil. Obviamente trataba de ganar tiempo.
Nosotros queríamos que se
precipitaran las cosas como de costumbre. Habíamos pensado que lograr el
consentimiento de Franco para el ataque a Gibraltar sería cosa
de una tarde, y que con eso sería suficiente, pero no fue así.
Hitler y Franco se despidieron sin llegar a
ninguna conclusión. Hitler quedó decepcionado al igual que
Franco. Le he preguntado a Schmidt en qué
sentido quiso ganar tiempo Franco.
-Era demasiado cauto.
Creía que aún no había llegado la hora de la verdad. Franco no
quería enemistarse demasiado con los británicos. De hecho dijo que debido a la
longitud de la costa española podría verse en apuros.
El cuñado de
Franco viajó poco después a Berlín. Me refiero a Ramón
Serrano Súñer. Le ofrecimos grandes tajadas del Imperio Británico. Pero
Franco exigía una garantía por escrito. De camino a Hendaya nos
reunimos con Laval, y a la vuelta de Hendaya nos reunimos con
el mariscal Petain. Hitler dijo que si se
llegaban a conocer esas negociaciones secretas, el imperio colonial francés, así
como la flota francesa se pondría sin ninguna duda con De
Gaulle. Por eso no los veía Franco con buenos ojos.
Nos despedimos decepcionados, con una gran desconfianza mutua, sobre todo en lo
tocante a la cesión del imperio francés en África. Serrano
Súñer había dispuesto que España se quedara con grandes tajadas de las
colonias francesas en África a cambio de lo cual nosotros queríamos bases para
nuestros submarinos en Fernando Poo y África central. Serrano
Súñer también aparcó nuestras propuestas, basándose en que eran
territorios españoles desde muy antiguo.
-¿Qué clase de hombre era
Serrano Súñer?
- Era sumamente inteligente, un fascista
de pies a cabeza. Tengo entendido que fue ministro de la policía en España. En
Alemania no era muy popular. Era mucho más inteligente que nuestro Ministro de
Asuntos Exteriores, Ribbentrop. Serrano Súñer
había tenido problemas con su cuñado, Franco, por lo que
dimitió de su puesto; al parecer, había dado su respaldo al ala extremista de la
Falange en un momento en el que Franco hizo ciertas concesiones
a las potencias occidentales. Serrano Súñer era demasiado
germanófilo en aquella época en 1943 o 1944. Fue la época en la que
Franco envió al general Beigbeder a USA
diciendo que se trataba de un viaje particular.
Franco
aspiraba a estar en buenas relaciones con Gran Bretaña, adonde envió en calidad
de embajador al Duque de Alba. Las relaciones entre Alemania y España eran
evidentemente tensas, al parecer sobre la base de las persecuciones religiosas
desencadenadas en Alemania. Sin embargo hasta que pareció indudable que los
aliados iban a ganar la guerray que Alemania empezaba a perder,
Franco mantuvo excelentes relaciones con
Hitler, sin que las persecuciones religiosas parecieran
importarle lo más mínimo".  |
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