Desde que estallara la crisis inmobiliaria, a principios del año pasado, el
incremento de la morosidad que ha ido incrementando progresivamente. Se trata de
un fenómeno que preocupa a todos las entidades financieras, incluidas las de
Castilla-La Mancha, cuyos balances al pasado 30 de junio registraban
significativos aumentos en este ratio de su contabilidad.
En el caso de
Caja de Guadalajara éste era del 1,41 por ciento a la conclusión del primer
semestre del año y experimenta una variación dentro de este ranking de impagados
muy importante: entre enero y junio de 2008 ha aumentado el 51 por ciento.
No obstante, la caja presidida por José Luis Ros
asegura en su informe disponer con "recursos de capital y provisiones
suficientes para afrontar el aumento de la morosidad cuyos indicadores apuntan
que seguirá de maneras paulatina y continua hasta concluir el
ejercicio".
Esta situación ha conducido a Caja de Guadalajara ha obtener
un beneficio consolidado al término del pasado semestre de 4,75 millones de
euros, un 5,3% menos que el obtenido el año pasado por estas mismas fechas. Esta
merma en el resultado, según la entidad alcarreña, es consecuencia de las
decisiones adoptadas con el fin de aminorar los efectos de un entorno económico
"que se prevé complicado hasta final de año, lo que obliga a actuar de manera
prudente e ir aumentando gradualmente nuestros saneamientos".
La
inversión crediticia de Caja de Guadalajara al término del primer semestre era
de 1.185,5 millones de euros con una subida en estos seis meses de 78 millones
de euros. Para la Entidad, este aumento "viene a demostrar la disponibilidad,
diligencia y respuesta efectiva por parte de la Caja ante las operaciones que
siguen planteándose en la red de oficinas y el apoyo decidido al tejido
empresarial castellano manchego". Sin embargo, la caja matiza que las
operaciones procedentes del sector inmobiliario y del tejido empresarial
vinculado al mismo "se han visto reducidas como consecuencia del ajuste que vive
la construcción".
Los recursos ajenos se han situado al término del
primer semestre en 1.358,7 millones de euros, el 9,33 por ciento más que al
término del pasado año. Pese a los aumentos de la morosidad en los últimos meses
en España todavía están muy lejanos a los máximos registrado en la crisis de
1993 que se situaron en torno al 10 por ciento.  |