El sector de la Artesanía no pasa por su mejor momento. Ni en España ni en
Castilla-La Mancha. Se dice que la crisis tiene una doble vertiente: La
voacional y la económica. Los jóvenes no quieren ser artesanos y muchos oficios
se extinguen sin remedio. El mercado tampoco es muy receptivo a la actual
producción artesana, por lo que la situación se complica enormemente para el
sector.
En Castilla-La Mancha se ha aprobado recientemente en las Cortes
el Plan de Ordenación y Promoción de la Artesanía (POPA) gracias al cual se van
a destinar cuarente y tres millones de euros para relanzar el sector. El Plan se
aprobó por unanimidad de la Cámara gracias al buen trabajo que se había
desarrollado previamente por parte de algunos de los implicados, principalmente
de la Dirección General de Artesanía, de la que es titular Pilar
Cuevas, y del diputado ciudadrealeño del PP Antonio
Lucas-Torres, portavoz del PP en este área.
El acierto de
Lucas-Torres consistió en recorrerse la práctica totalidad de
los talleres artesanos de la región para comprobar sobre el terreno la situación
y escuchar de boca de los profesionales los problemas que les afectan. También
ha mantenido reuniones con las asociaciones representativas del sector y entre
todos han conseguido sacar adelante un plan que cuenta con el respaldo
mayoritario de los partidos políticos y de los profesionales.
Por
desgracia, pocas veces se puede decir lo mismo en la región.  |