El Partido Socialista de Cuenca no tomará por el momento medidas contra el alcalde de Alcalá de la Vega (Cuenca), Rufo Montero, porque considera que el proceso judicial aún no ha finalizado. Montero ha sido condenado por la Justicia por pegar una paliza a un concejal del PP.
El secretario de organización del PSOE de Cuenca, Luis Carlos Sahuquillo, ha señalado que es la justicia la que debe invalidar la decisión de los vecinos de Alcalá de la Vega, que eligieron a Montero como su alcalde en 2007, un año después de la pelea. Sahuquillo ha conformado que el PSOE no suspenderá al controvertido alcalde.
Montero fue condenado por el Juzgado de lo Penal de Cuenca a un año y seis meses de prisión por un delito de lesiones, tras pegar una paliza en abril de 2006 al que hoy es el portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de la localidad, David Martínez. Una sentencia recurrida
El primer edil tendrá que indemnizar al edil popular con 16.500 euros, además de estar inhabilitado de su derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Por su parte, David Martínez fue también condenado por una falta de lesiones. Montero ha recurrido la sentencia.
Sahuquillo aseguró en declaraciones a Europa Press que su formación política rechaza en todo momento la violencia, pero señaló que esperarán a que la sentencia sea firme.
Asimismo, "aunque en ningún momento justifico lo que ocurrió, el fiscal imputó a los dos, así que ya está bien de la doble vara de medir que utiliza el Partido Popular en esta provincia", en referencia a las peticiones del PP de que destituyan al alcalde de Alcalá de la Vega. El alcalde se lanzó contra él
Por su parte, David Martínez rechazó, según contó a Europa Press, su condena por una falta por agresión. Aseguró que fue el alcalde quien se abalanzó sobre él, pese a que la sentencia especifica que los acusados "se agredieron mutuamente".
Martínez indicó que el primer edil se lanzó sobre él, y al caer se lastimó con el asfalto, "pero yo no le agredí en ningún momento. De hecho, yo puse una denuncia ese mismo día en la Guardia Civil de Cañete y él la puso al siguiente al saberlo, pero no tenía intención".
En este sentido, Martínez explicó que el motivo de la disputa fue que "tenemos una era cada uno al lado de la otra, y él se empeñó en hacer una calle y la puso en nuestro terreno. Hay una sentencia de la entonces Defensora del Pueblo que le quita la razón al Ayuntamiento, pero a él le dio igual".
El edil popular añadió que "un día aparecieron unas pintadas en una nave que él tiene, llamándole cacique, y creyó y sigue creyendo que era cosa mía. Yo no sé ni quién fue ni nada". Por eso, considera que el alcalde "quiso dar un escarmiento a la antigua: en la plaza del pueblo, delante de todo el mundo".  |