El catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Castilla-La Mancha
(UCLM) y director de la sección de limnología del Centro Regional de Estudios
del Agua (CREA), Jorge de las Heras, aseguró a Europa Press que
"es complicado, por no decir imposible" que el Parque Nacional de Las Tablas de
Daimiel (Ciudad Real), afectado, como viene informando EL DIGITAL, por un
incendio subterráneo de turba desde agosto, "vuelvan a ser lo que
fueron".
De las Heras explicó que son muchas las
instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la
Universidad de Castilla-La Mancha, o el Instituto Geominero que están "luchando"
para que una fracción del parque se conserve en un "aceptable estado de salud" e
insistió en que Las Tablas de Daimiel "tal y como las conocimos hace 40 años es
muy complicado que vuelvan a surgir".
Respecto al incendio subterráneo de
turba que desde agosto corroe el paraje, del que viene informando EL
DIGITAL, el director de la sección de limnología del Centro Regional de
Estudios del Agua (CREA), subrayó que este tipo de incendios son fenómenos
frecuentes y que aunque el Gobierno decida trasvasar agua desde el Tajo al
parque a principios de 2010, "no vamos a saber si el incendio cesa, y no
sabremos si está en combustión o no".
No
apunta en buena dirección
En este sentido, vaticinó que
el próximo verano se podrán producir episodios "tanto o más intensos" como los
que se han originado este año y recalcó que la climatología "no apunta en la
buena dirección". Asimismo, recordó que a finales de los años 80 el Parque de
Las Tablas se vio afectado por un incendio de las mismas características, pero
esa vez se produjo por alguna quema en superficie.
El catedrático de la
Universidad de Castilla-La Mancha opinó que cualquier solución que se
proponga será "bienvenida" pero que tiene que ser "muy imaginativa" porque "no
es algo que se haya ensayado sobre Las Tablas previamente". "Todas las
alternativas que pudieran sugerirse son ya a la desesperada con la esperanza de
que el incendio deje de ir quemando el subsuelo, aunque parece bastante
complicado", mantuvo.
Sin embargo, destacó que "quizá ahora que entramos
en la época de otoño y la llegada de las lluvias, de forma natural, pueda ir
menguando el incendio". Incluso, dijo, "si al final se consigue aportar agua en
enero o febrero el incendio se apague, pero esto no significa que en un futuro
inmediato se originen otros por la autocombustión". Para evitarlo, a su juicio,
habría que recuperar los niveles del acuífero que había hace 15-20
años.
Todos manos a la
obra
Según manifestó, "todos tenemos que ponernos manos a
la obra y hacer que Las Tablas de Daimiel tengan agua de una vez", un ecosistema
que, según señaló, se encuentra en la "UVI". Para evitar que el parque "muera
definitivamente", advirtió, hay que poner en marcha todas las medidas que
contiene el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG), una solución que se logró de
forma "consensuada" al que "tenemos que apoyar y no podemos
renunciar".
De las Heras que lamentó que Las Tablas sean
hoy un sumidero en lugar de un rebosadero de agua, auguró que su recuperación
puede ser mucho más lenta que lo fue su degradación, que achacó al uso excesivo
de recursos hídricos, que ha provocado un desequilibrio en su ecosistema, "y un
desequilibrio en ecología genera perturbaciones, como el incendio subterráneo
que se extiende por su paraje", remachó.
Respecto al hecho de que la
Unesco esté vigilante para retirarle la calificación de reserva de la biosfera a
La Mancha Húmeda, el catedrático de Producción Vegetal sostuvo que Las Tablas
"van muy por delante de que se llamen reserva o no, o parque o no, es un
ecosistema único, es el único humedal que tenemos continental en España y por
ello tenemos que cuidarlo, incluso en épocas de crisis".
Finalmente,
De las Heras precisó que "si empieza a llover y se aporta agua
en enero quizá demos un respiro al parque y a partir de ahí, -apostó- por seguir
eliminando la extracción de recursos hídricos, empezar a repoblar, y restaurar
aquella zona que está degradada". Éstas a su juicio son las tres líneas de
actuación, todas ellas marcadas en el PEAG, "la hoja de ruta que tenemos que
seguir".  |