Buenos Humos

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Pedro A. López Gayarre

De La dama de la frontera al libretazo de Fernando Mora

En la semana en la que se celebraba el día contra la violencia de género, por una vez no hubo nadie del PP que metiera la pata en asunto tan sensible para cualquiera en los tiempos que corren. Esta vez la metedura de pata vino del PSOE y por partida doble, aunque ya se sabe que en estos casos y viniendo la cosa de la parte izquierda, no hay peligro de que todas esas organizaciones feministas y de todo tipo que aparecen cuando estas cosas suceden se echen a la calle y clamen contra el patriarcado hetereosexual de la derecha de toda la vida y don Manoliño Fraga que lo fundó.

En la televisión autonómica que dirige una mujer, Carmen Amores, se emitió una película del oeste del año 1945, La dama de la frontera, en la que no faltan azotes en el pertinente aprendizaje de la senda del matrimonio de una mujer, ni falta tampoco la consiguiente moraleja, explicada a la hija de la azotada, con una derivación a la Randolph Scott del sagrado principio universal del aprendizaje de “la letra con sangre entra”. El remate de la semana lo puso Fernando Mora, presidente del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes Regionales, arrojando una libreta, de las de escribir, que no de pan, a la concejala del Ayuntamiento de Toledo Claudia Alonso, con la que debatía en la tertulia de Teletoledo que dirige el amigo Jesús Olmedo. Dos casos flagrantes de hechos y comportamientos inaceptables en el código de lo políticamente correcto con los que el mismo Fernando Mora hubiera tenido para hacer sangre durante meses, si en el gobierno hubieran estado los que hoy están en la oposición, y con los que los medios de toda España hubieran llenado programas y programas a la manera del culebrón de la Pantoja y su insaciable prole de vividores del cuento.

Enseguida se ha explicado que, en realidad, Fernando Mora lo que hizo fue un brindis con el bloc de apuntes a la manera de los toreros con la montera. O sea un homenaje a la mujer que es Claudia Alonso. Nada de displicencia machista, ni agresividad. Ya digo, una pena no haber tenido la oportunidad para poder juzgar el brindis de Mora porque a diferencia de lo que hubiera pasado, pongamos por caso con Paco Núñez, el elegante gesto de Fernando Mora no ha pasado de la mesa camilla del braserillo de Olmedo, y Cintora, Ferreras, su esposa y compañía están ocupados en menesteres más altos.

De lo de La Dama de la frontera y la disciplina inglesa aplicada a la mujer propia como método educativo solo se ha dicho que ni Pilar Callado, directora del Instituto de la Mujer, ni Carmen Amores, directora general del ente público, piensan dimitir. Está claro: ni una ni otra son de derechas ni mucho menos del PP. Faltaría más.

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