25 de septiembre de 2017
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Buenos Humos

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PEDRO A. LÓPEZ GAYARRE

Page duda. El PSOE como la Iglesia Católica

Emiliano García-Page no tendrá adversario, si él no quiere, en el próximo Congreso Regional. Sólo sus propias dudas provocarían que alguien saltara a la arena para optar a la Secretaría General del PSOE de Castilla-La Mancha. Añádase  a ello que,  según los estatutos de PSOE, cuando alguien está en el gobierno las primarias quedan excluidas en el método de elección de sus candidatos. Page será secretario general y candidato del PSOE a la Presidencia de Castilla-La Mancha mientras él quiera. Sus posibles adversarios lo han dejado claro con esa fórmula que han repetido cada vez que tenían unas cámaras delante este fin de semana en Madrid: “Mi secretario general es Pedro Sánchez y mi presidente regional es Emiliano García-Page". En esto, Milagros Tolón, Magdalena Valerio y Manuel González Ramos han demostrado que saben en qué partido están. Porque hay que reconocer a los socialistas el haber dado con su Congreso Federal una lección de cohesión interna que muchos auguraban imposible. Nada que ver con los comunistas  y su afición a fundar un nuevo partido  con cada congreso, siempre “en aras de la unidad de la izquierda”. Los socialistas tienen claro que por ese camino no van a ninguna parte, quizá porque nunca han faltado en sus  filas los que han tomado como referente la pervivencia durante siglos de la Iglesia Católica. Por lo pronto van directos hacia el siglo medio y por lo que se ve, no será esta la ocasión en que rompan su tradición como auguraban no pocos observadores.

Emiliano García-Page sabe que ha perdido. En realidad lo supo el pasado veintiuno de mayo y no tenía que esperar al congreso para despejar sus dudas porque de sobra sabía lo que saldría de allí. El fin de semana sólo sirvió para escenificar públicamente su duelo. Apenas una declaración inicial en la que expresaba “su deseo de no producir mal rollo” y otra al final con las felicitaciones a los tres compañeros de una Comisión Ejecutiva de casi cincuenta miembros, y los siete del Comité Federal. Siete que no serán los únicos socialistas de Castilla-La Mancha en el Comité Federal, pues los otros dos tercios saldrán de los distintos Congresos Regionales y de una votación de los militantes directamente. José María Barreda y otras ausencias sonadas, no elegidas directamente por el Congreso Federal, pueden serlo por las otras dos vías en los próximos meses.

Nunca se puede descartar en la vida política una sorpresa, pero sería muy gorda que García-Page, con todas sus dudas sobre el tablero, que entre otras cosas le están sirviendo para sondear cómo anda el entusiasmo hacia su persona fuera del entorno incondicional más cercano, diera una espantada. Lo que dice el manual del dirigente de la PSOE no va ni por el lado del fraccionalismo suicida del viejo PC, ni por entregar la cuchara cuando se tiene asegurado un  sillón que sólo las propias dudas pueden hacer peligrar en los próximos dos años.  Y en España, después del largo año 2016, un bienio puede ser una eternidad. Que nadie se ponga nervioso ni tenga prisa.

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