LA DIFERENCIA ENTRE ALIMENTARSE EN VERTEDEROS O CON PRODUCTOS MÁS NATURALES

Un estudio hecho en CLM sobre la alimentación de las cigüeñas da la sorpresa

Fotos: Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos Fotos: Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos

El uso de los vertederos como fuente de alimento por parte de la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) es un comportamiento conocido desde hace años. De hecho, la adaptación de la cigüeña para aprovechar nuestros desechos ha sido una de las principales causas de su recuperación en España tras su declive a mediados del siglo XX.

Los vertederos tienen la ventaja de ser una fuente de alimento predecible y de fácil acceso. Sin embargo, alimentarse en los vertederos también puede tener desventajas, entre las que se encuentran el posible daño físico por la presencia de plásticos, cristales y metales, la exposición a determinadas sustancias tóxicas, la escasez de ciertos nutrientes esenciales y la presencia de microorganismos potencialmente dañinos.

Diversos estudios han demostrado el efecto positivo del uso de los vertederos como fuente de alimento para la cigüeña blanca a nivel poblacional, por ejemplo, en forma de un mayor éxito reproductivo, al facilitarle la posibilidad de ocupar mejores lugares de anidación y de emplear en el apareamiento y la crianza de los pollos mayor esfuerzo y energía durante el periodo de reproducción. Sin embargo, existe poca información con respecto al posible impacto directo de este comportamiento sobre el estado de salud de los individuos. 

Un equipo multidisciplinar de científicos compuesto por investigadoras del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), en colaboración con investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad de Groningen (Países Bajos) y el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF), ha evaluado el efecto potencial del uso de los vertederos como fuente de alimentación sobre el estado fisiológico y sanitario de pollos de cigüeña blanca, analizando su estado nutricional, su condición corporal, diversos parámetros sanguíneos, el balance oxidativo y la presencia de patógenos intestinales.

Con el fin de establecer comparaciones, los científicos estudiaron a los pollos de distintas colonias de cigüeña blanca cuyos individuos adultos hacen un uso diferenciado de los vertederos, estableciendo 4 categorías o gradientes: en una de las colonias estudiadas los adultos se alimentan fundamentalmente dentro de un Parque Nacional, en otra lo hacen en espacios naturales afectados por la presencia de ganadería extensiva, en otra en las inmediaciones de un vertedero sellado en 2007, y en otra obtienen el alimento directamente de un vertedero activo abierto.

Los resultados han revelado que los pollos de las colonias de cigüeña cuyos individuos adultos hacen uso de los vertederos como fuente de alimento tuvieron niveles de colesterol, albúmina y triglicéridos en plasma más elevados que los pollos cuyos padres se alimentan de forma más natural, traduciéndose en una mejor condición física y un mejor estado nutricional.

Sin embargo, estos pollos también mostraron mayores niveles de metahemoglobina en sangre, un biomarcador de la exposición a sustancias tóxicas oxidantes como los nitratos y los nitritos, así como mayores niveles de ciertos compuestos antioxidantes en sangre, probablemente asociados a una respuesta hormética o adaptativa derivada de la exposición a ciertas sustancias contaminantes.

Finalmente, los pollos de la colonia de cigüeñas blancas cuyos individuos adultos hacen uso de los vertederos como fuente de alimento tuvieron una prevalencia mayor de fenotipos multirresistentes de Escherichia coli. Este resultado sugiere un impacto sobre el nivel de resistencia de la microflora intestinal de estas aves o la adquisición de bacterias resistentes a los antibióticos a través de la comida que encuentran en los vertederos, y podría confirmar el papel de las cigüeñas blancas que se alimentan en vertederos como vehículos diseminadores de bacterias multirresistentes.

Este trabajo pone de manifiesto que los pollos de cigüeña alimentados con comida procedente de los vertederos presentan, de forma general, un mejor estado nutricional y una mejor condición física que los pollos que son alimentados con alimentos más naturales. Todo parece indicar que, a pesar de los problemas de salud potenciales derivados de un mayor nivel de metahemoglobina en sangre y de una mayor prevalencia de bacterias intestinales multirresistentes, este tipo de alimentación artificial resulta ser relativamente beneficiosa a nivel individual para la cigüeña blanca.

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