Editorial

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EL DIGITAL CLM

Incierto futuro político de Podemos en Castilla-La Mancha

El último barómetro electoral del CIS ha venido a confirmar, con algunos matices, la tendencia al alza de Ciudadanos en el voto de los españoles, un descenso progresivo y más o menos acusado del PP, cierta estabilidad del PSOE y el desplome de Podemos. El bipartidismo parece estar tocando fondo y empieza a ser sustituido por un sistema de cuatro grandes partidos que con mayor o menor fuerza serán los protagonistas del futuro político en España. Aunque pensamos que este tipo de encuestas sólo reflejan la "foto fija" del momento, también es verdad que algo sustancial parece estar cambiando en el panorama nacional, ya veremos con qué profundidad y consecuencias.

En las últimas semanas venimos analizando este ascenso de Ciudadanos en Castilla-La Mancha y la posibilidad de que el partido de Albert Rivera, liderado por Orlena de Miguel en nuestra región, se convierta en decisivo en el próximo Parlamento castellano-manchego y tenga la llave del Gobierno regional en la próxima legislatura. Una llave que ahora tiene Podemos y que en todo momento ha inclinado a favor del PSOE y que, a tenor de las encuestas, puede cambiar de manos y quién sabe si provocar un vuelco en la política autonómica. Es probable que Ciudadanos condicione la vida pública en Castilla-La Mancha a partir de mayo de 2019 y también es posible que Podemos pierda su protagonismo actual y pase a ser una fuerza marginal en la Cámara autonómica o incluso quedarse fuera de ella.

Sería sin duda un caso paradójico y significativo en la política regional. El partido que lidera José García Molina, y que en esta legislatura está siendo clave tanto en el Gobierno de Emiliano García-Page como en las propias Cortes regionales, parece que puede afrontar las próximas elecciones autonómicas en una situación muy complicada y con una clara tendencia a la baja, al menos en estos momentos. Ya veremos cómo evoluciona la situación en los próximos meses, pero con los datos actuales Podemos tiene un futuro incierto en Castilla-La Mancha y puede pasar del todo a la nada casi sin solución de continuidad. La tendencia a la baja de Podemos en toda España, la mala imagen de Pablo Iglesias como líder nacional de este partido reflejada en el CIS y los propios condicionantes de este partido en Castilla-La Mancha pueden inclinar la balanza en su contra a partir de ahora.

García Molina, hombre fiel y cercano a Pablo Iglesias y actualmente vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, está viendo ahora mismo peligrar su fuerza en nuestra región en una sola legislatura. Su entrada en el Gobierno regional, no aceptada por todo su partido, y la división interna que existe en torno a la figura del propio García Molina, puede ser factores que, sumados a la tendencia nacional, lleven a Podemos a ser mucho menos decisivo en los próximos años en nuestra comunidad. Es evidente que es pronto aún para valorar lo que pueda ocurrir en mayo de 2019, pero las tendencias actuales apuntan en esta dirección.  

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