Editorial

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EL DIGITAL CLM

Buenas perspectivas de crecimiento económico para Castilla-La Mancha

No hay que engañarse. Castilla-La Mancha está en el furgón de cola de la riqueza de las autonomías en España y así lo indican numerosos informes económicos referidos al Producto Interior Bruto, el desempleo, la deuda pública, la tasa de pobreza o el déficit entre otros indicadores que ponen de manifiesto la debilidad de la economía regional. Hay que reconocer, en este contexto, que pasan las décadas y esta situación difícilmente llega a equilibrarse, dividiendo claramente a España en dos mitades: la rica y la pobre. En el año 2017, que acaba de cerrarse, Castilla-La Mancha fue una de las regiones españolas con menor crecimiento económico, junto a otras como Extremadura y Castilla y León.

Sin embargo, hay razones para el optimismo y una cierta esperanza en la recuperación de la economía castellano-manchega. Mejora el empleo, crece la riqueza regional, aunque sea lentamente, las exportaciones están dando un claro empuje económico a la región y poco a poco parece haber indicadores que se comienzan a equilibrar. De hecho, el último informe del Centro de Predicción Económica pronostica que Castilla-La Mancha, junto con Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana, experimentará un crecimiento en 2018 del 2,7 por ciento, es decir, por encima de la previsión media nacional del 2,6 por ciento, lo que en términos generales supone más puestos de trabajo y mejor calidad de vida para los castellano-manchegos.

Sin echar las campanas al vuelo ni esperar grandes despegues económicos para nuestra comunidad, lo cierto es que hay indicadores que apuntan hacia un cierto optimismo y una tal vez voluntariosa esperanza, lo cual no deja de ser una buena noticia para los castellano-manchegos.

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