El Alcaná

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Javier Ruiz

El laberinto de Ciudadanos

Tengo una amiga sociata, de las pedristas irredentas de toda la vida, que asegura que si Sánchez pacta con los indepes será por culpa de Rivera y la veletita naranja. Estas sanchistas de lengua larga y piel fina aseguran que Albert debe ahora demostrar su sentido de Estado y decir que sí a Sánchez para evitar nuevas elecciones. Son curiosos estos sociatas de vocación sin límite, que la noche electoral dijeron “con Rivera, no”, pero ahora se dan cuenta de que el líder guapo, la flor de loto del socialismo español sólo ha sacado ciento veintitrés escaños. El guapo dice que sólo puede haber gobierno del Psoe. Y en eso tiene razón. Pero ahora deberemos todos disfrutar de lo votado. Entiéndase primero con su vecino y el paralítico de Cafarnaún y luego ya veremos lo que pasa.

Una formación política como Ciudadanos tiene un mérito increíble en un país bipartidista desde al menos treinta años. Rivera y los suyos se han hecho hueco en mitad del desafío secesionista y, lejos de los que ahora quieren apuntarse tantos, fue su nacimiento, tesón y denuncia de los excesos nacionalistas lo que hizo de Ciudadanos un gran partido político reconocible para el resto de España. Ellos dieron la batalla en Cataluña y la ganaron, despojándose de cualquier tipo de complejo que tuviera que ver con los indepes. Llamaron a las cosas por su nombre e Inés Arrimadas se convirtió en la Agustina de Aragón que los constitucionalistas deseábamos. Su éxito fue tal que ahora Ciudadanos, para su futuro inmediato, quizá lleve nombre de mujer.

La posición central que ocupa es también mérito y no veleta. Lo que ocurre es que Rivera se ha liado, en esto sí coincido con mi amiga. Se ha pisado los cordones varias veces y ha demostrado torpeza sin límite. Está metido en el laberinto, como el general de García Márquez. Lo último que debe hacer una formación centrista es levantar cordones a su alrededor. Eso es tanto como ahorcarte o asfixiarte, pues limitas de entrada tu propio espacio de crecimiento. Ahora lo curioso es que ha tragado como un sable el discurso sanchista que decía combatir. Vox es ultraderecha y no hay pacto posible con ellos. Me descojono de cómo debe estar riéndose Sánchez. ¡Pero si Vox es lo que ha hecho que gane las elecciones! Y ahora llega su enemiguito del alma y le compra el discurso. Vox será rancio, arcaico, obtuso y viejuno, pero no fascista ni homófobo. Hay quien dice que debe combatirse porque supone una regresión de derechos, sobre todo para las mujeres y la cuestión del aborto. No digo yo que no, pero el último antídoto que debiera aplicarse contra lo que se quiere luchar es el aislacionismo, la estigmatización y el sanbenito. Sánchez se frota las manos viendo la torpeza de sus rivales. Al final, cada país tiene el gobierno que se merece.

Mientras tanto, Ciudadanos no acierta con su política de pactos. Debiera ser todo mucho más fácil y sencillo, dar autonomía a cada municipio y comunidad, pues las realidades son bien distintas según se trate. Aquí mismo, en Castilla la Mancha, así sucede en las tres grandes ciudades que están en el alero, Guadalajara, Albacete y Ciudad Real. Cada una tiene características concretas y circunstancias especiales, aparte de gobernantes diferentes. Lo que no tiene ni medio pase es querer los votos de Vox y no hacerse ni un retrato con ellos. De tanto mear colonia, se gasta el frasco y se lo queda Pedro.

Ciudadanos debiera observar lo que ocurre en la otra orilla con Podemos. Quiso fagocitarse al Psoe y fue el Psoe y se lo merendó con patatas. Que se quite Rivera esa idea de liderar la oposición, que es sencillamente ridícula. Su historia no debe ser calco del PP, porque el electorado preferirá siempre el original a la copia. Ha de ser un relato nuevo, diferente, no escrito hasta el momento. Si tanto quieren parecerse a Macron, que lo observen y se fijen bien en él. Y que olviden los cordones, que no son más que de sectas y no de liberales. Que entre ya Arrimadas a provocar el ciclón que ha tiempo nos tiene prometido. Lo lleva escrito en su destino y por eso las sanchistas le han cogido ya ojeriza.

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