El Miradero

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Ana Nodal

Dos mujeres socialistas

A estas alturas, aún me extraña que el aparato del PSOE no hubiera calibrado ni vaticinado la victoria de Pedro Sánchez en las primarias. La que firma esta columna, sin ser un portento ni tener dotes adivinatorias, siempre tuvo claro que la inmensa mayoría de los militantes eran partidarios del exsecretario general. Pues ya ven,  los talentos de expresidentes, exministros y mandatarios autonómicos rendidos a Susana Díaz se dieron de bruces con la realidad de su propio partido la noche del fatídico, para ellos, 21 de mayo. 

Las redes sociales, denostadas y alabadas a la par, han sido durante estos últimos meses el reflejo de la realidad de un partido resquebrajado, con una militancia mayoritaria que no se ha cortado al manifestar su total desapego hacia sus propios dirigentes. He leído insultos a García-Page y a los suyos y he palpado rencor y, por qué no decirlo, incluso odio en ciertos comentarios, que parecían dirigirse más a Cospedal que a un compañero socialista. Y qué decir de la inquina hacia Susana Díaz, apodada por muchos "Gusana". En fin, los militantes han tomado el poder y han puesto a Pedro Sánchez donde han querido.  Se ha convertido poco menos que en un héroe de las clases populares. Ahí queda eso.

Mucho se ha hablado ya estos días de heridas difíciles de cerrar, de costuras y de otras milongas. Pero lo cierto es que los barones, incluido nuestro Emiliano García-Page, tienen poder institucional y Sánchez, un superviviente nato, por otro lado, ha conseguido los peores resultados electorales de la historia del PSOE. Ahí está su espinita y su punto débil.

Quizás ahora los electores miren, cuando menos, con más curiosidad a este hombre que ha luchado contracorriente, que dijo "no es no", que estaba empeñado en ir a otras elecciones y que firmó un acuerdo con Ciudadanos que no llegaba a ningún sitio, pero que se escenificó con más parafernalia que el Tratado de Versalles.  

Ahora, sus seguidores no deberían pretender que quienes no le votaron le pidan perdón.  Ha sido un periodo cruento en el PSOE, un partido que difícilmente podrá salir airoso si los vencedores buscan cortar cabezas entre los vencidos. Es evidente que esto no ha hecho más que empezar, pero desde aquí aplaudo la inteligente postura de dos mujeres socialistas de Castilla-La Mancha que han sabido estar a la altura en su partido, cada una a su estilo. La primera, la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, que aupó en su primera etapa a Pedro Sánchez y que en estos días ha querido hacer valer su posición institucional más allá del tortuoso camino de una formación a la que llegó hace décadas. La otra, la exconsejera y exdiputada por Guadalajara Magdalena Valerio, fiel a Pedro Sánchez y, como ella misma declaraba a este periódico, a "su" presidente, Emiliano García-Page. Que lo cortés no quita lo valiente. 

 

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