El Miradero

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Ana Nodal

La gran jugada de Page frente a García Molina

En menos de una semana como vicepresidente segundo, la imagen de José García Molina ha quedado más que empañada, seriamente dañada y no sólo por haber entrado a formar parte de un Ejecutivo que él mismo se encargó de paralizar al rechazar los presupuestos de su ahora jefe el pasado abril. Esa oposición la justificó, entre otros motivos, en el hecho de que las cuentas de Page no recogían una partida específica para al apertura del Hospitalito del Rey como residencia pública de mayores. Desde el gobierno, ha reculado hasta considerar que el centro no sólo no es urgente, sino que es tan prescindible como para no incluir su puesta en marcha en las cuentas regionales de 2017. 

El guirigay que ha armado nuestro nuevo vicepresidente segundo con esta decisión es tal, que los propios seguidores o militantes o simpatizantes de Podemos Toledo se han unido a una fiesta un poco extraña para celebrar (¿?) la apertura, imaginaria claro, del Hospitalito del Rey y reclamar que sea cierta lo antes posible. Si alguien lo entiende, que me lo explique.

Pero ha sido en la famosa enmienda conocida como la de los sobresueldos y calificada por STAS como "Nespage" donde ha quedado más dañada la imagen del líder regional de Podemos. Que alguien que defiende a la gente que no tiene donde caerse muerta, que cobra rentas de 426 euros o que ni siquiera cuenta con un subsidio para salir adelante cada mes, de ahí precisamente el Plan de Garantías, defienda que un político no pierda sus niveles de funcionario cuando se dedica a un servicio público que ha elegido voluntariamente, no tiene justificación. El consejero Ruiz Molina, con su habitual habilidad, ¡mira qué es listo!, ha decidido pactar esa enmienda con los sindicatos, con el rápido aplauso de CSIF.

Sin embargo, el vicepresidente segundo, muy amante de las redes sociales, se empecina en mostrar en Facebook su empeño en consolidar durante su paso por la política, a la que nadie le ha obligado a dedicarse, aquello que no va a conseguir directamente en la Función Pública. Les recuerdo que es profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, como su compañera María Díaz. Mal vamos si un dirigente de Podemos se empeña nada más llegar al gobierno en asegurarse su futuro, en vez de dedicarse a los colectivos que peor lo están pasando en esta tierra. 

A todo esto, ¿qué ocurre con el presidente Page? Pues que ha vuelto a mostrar su habilidad para moverse en política como pez en el agua. A él, como bien saben los que le critican una y otra vez, la enmienda famosa no le beneficia porque no es funcionario, con lo cual, su imagen queda impecable ante ese afán de su socio de Podemos. Por otro lado, se ha garantizado la estabilidad y la continuidad de su Ejecutivo hasta los próximos comicios con la puesta en práctica del viejo axioma de "si no puedes con el enemigo, únete a él". En realidad, el presidente ha conseguido arrimar el ascua a su sardina a ese dirigente que tantos quebraderos de cabeza le había dado desde el pasado abril.

Page, además, ha conseguido mostrar a su líder nacional, Pedro Sánchez, que si hay que pactar, se pacta. Incluso una coalición de gobierno. Y él lo ha hecho antes que nadie. Así pues, si la jugada le sale tan bien como en estos primeros días de gobierno, en los que además ha conseguido desquiciar al PP, puede disfrutar de un verano tranquilo. Se desgasta su vicepresidente segundo mientras él y su consejero dan la vuelta a una decisión que ha puesto en pie de guerra a los sindicatos. Y ya se sabe que contra ellos no se ganan elecciones. 

Me atrevo a ir más allá y hasta a pensar que antes de las elecciones, el presidente Page decidirá, por su propia iniciativa, la apertura del Hospitalito del Rey como residencia pública de mayores. A lo mejor arriesgo demasiado, pero Page se las sabe todas.

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