Entre Bolos

Entre Bolos

Alberto Morlanes

Un escenario endiablado en el que Page podría adelantar las elecciones

Así, a lo tonto, entre la Semana Santa y el Puente del 1 de mayo, entre santos, manis y escapadas a la playa, se han pasado volando los 27 días que se cumplen desde que Podemos dejase en fuera de juego al Gobierno regional votando "no" por sorpresa a los presupuestos regionales de 2017. Casi un mes en el que el matrimonio político tan mal avenido formado por Emiliano García-Page y José García Molina -es lo que tienen las bodas de conveniencia- sigue en proceso de separación pero sin presentar los papeles del divorcio pese a que, con frecuencia, se arrojan palabras más altas que otras desde una parte a la contraria... y viceversa. Amor, si es que alguna vez lo hubo, ya no queda. Es evidente.

Casi un mes en el que ni PSOE ni Podemos han movido ficha para sacar a Castilla-La Mancha del atolladero de la incertidumbre institucional y del parón inversor que supone la ausencia de las cuentas de la Junta. En todo este tiempo, sorprendentemente, ni PSOE ni Podemos han sugerido una sola propuesta (salvo la honrosa excepción del diputado anticapitalista David Llorente) para tratar de poner soluciones encima de la mesa, que es lo que sospecho que esperan los ciudadanos de sus políticos que no están entre rejas (estos días lo mejor que he leído es que Ignacio González preguntó en prisión si el agua era potable, a lo que un funcionario le respondió que llegaba directamente del Canal de Isabel II).

Con esta actitud tan poco constructiva y tan inmovilista, escuchar a Page y a todos sus consejeros llorar por las esquinas por la falta de un presupuesto resulta un pelín ridículo, sin intención de ofender. Una situación tan ridícula como se recuerda ahora la solemne rueda de prensa del pasado mes de enero en la que García Molina y sus chicos presentaron con bombo y platillo el otrora irrenunciable Plan Podemos, con el que iban a revolucionar la atención de las instituciones públicas a los más desfavorecidos de Castilla-La Mancha y que el PSOE regional aceptó incluir en las cuentas públicas de 2017 como condición inexcusable para obtener el "sí" morado. Al final debió ser que los ciudadanos de esta tierra no lo están pasando tan mal como cuentan todos los indicadores de pobreza, porque a la hora de la verdad los papás del Plan Podemos hundieron a la criatura para salir ellos a flote.

No hace falta ser muy espabilado para darse cuenta de que, al margen de interferencias de carácter nacional, el Podemos de García Molina, con su "no" por sorpresa a las cuentas de Page, buscó dar un certero golpe de efecto para presentarse ante los militantes de su partido en Castilla-La Mancha. "Eh, chavales. Que yo no me vendo por una vicepresidencia en las Cortes y un cocido en Fuensalida. Que el PSOE es moqueta y yo sigo siendo el barro del Cavero que aún conservo en la suela de mis zapatillas". Algo así les vino a decir para coger distancia suficiente con el Gobierno regional y llegar sin lastre a las primarias del 14 de mayo, en las que pugnará por repetir en la Secretaría General. Si García Molina se impone a David Llorente y a Fernando Barredo en el proceso interno, si las bases así lo quieren y no falla el aparato, solo hay dos escenarios posibles: que el profesor catalaverano rebaje su nivel de exigencia con el Gobierno regional y se abran nuevas vías de negociación o que se enroque en su posición y convierta el segundo tramo de la legislatura en un infierno para el Ejecutivo.

Sin duda, el resultado de las primarias del PSOE será clave para la apertura de una u otra vía. Todo dependerá de si gana Susana Díaz, la candidata de Page, o si gana Pedro Sánchez, que dejaría en una postura muy delicada al barón castellano-manchego, tal y como él mismo ha reconocido. Con la andaluza en Ferraz, el liderazgo de García-Page en Castilla-La Mancha sería inamovible e indiscutible a corto plazo y es posible que Podemos vuelva a dar el "sí, quiero" aunque más tarde endurezca su discurso cuando se acerquen la elecciones. Ahora, si triunfa Pedro Sánchez, García-Page tendría un serio problema para seguir al mando del socialismo castellano-manchego y Podemos, al oler la debilidad del presidente regional, no dudaría en tratar de darle la puntilla alargando un insostenible bloqueo institucional que le obligaría a retratarse. En ese caso, improbable pero no imposible, a Page solo le quedarían dos opciones: pactar con el PP o convocar elecciones anticipadas. Y en esa tesitura endiablada no sería descartable el adelanto electoral, porque el PP no contaría con la ministra Cospedal como candidata, porque el sanchismo todavía no tendría un candidato alternativo a Page con la suficiente fuerza en nuestra región y porque ganar unas elecciones sería la única forma que tendría Page de sobrevivir políticamente en el bando de los perdedores del PSOE.

Casualmente, entre la noche del 21 y la mañana del 22 de mayo se conocerán los resultados de las primarias socialistas y de la votación en Podemos Castilla-La Mancha. Ya no queda nada para que empiece la fiesta.

COMPARTIR: