Entre Bolos

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Alberto Morlanes

El as de Page, el órdago electoral y el desasosiego en la calle

El Gobierno de Page y el PSOE castellano-manchego, aunque están convencidos de que es el escenario que menos les conviene a corto plazo, han puesto en marcha la maquinaria política y mediática para hacernos creer de manera bastante artificial que el presidente tiene en la cabeza convocar elecciones anticipadas en caso de no alcanzarse un acuerdo para aprobar los presupuestos regionales de 2017. Pero aquí huele a farol. Y voy a intentar explicarme.

Ni Page ni los suyos han dicho por ahora que si no son capaces de sacar adelante las cuentas vayan a sacar las urnas a los colegios electorales. Se han limitado a decir, aunque insistentemente, que convocar los comicios es una de las opciones. Lo que no publicitan es que también tienen la posibilidad, si fracasan con los presupuestos, de seguir con los del 2016 prorrogados.

También llama la atención que el jefe del Ejecutivo y su equipo hayan asegurado que realizarán un "esfuerzo ímprobo" por aprobar las cuentas de 2017. Por ahora, que se sepa, lo único que han hecho desde que el pasado 7 de abril Podemos votase a traición "no" a los presupuestos en las Cortes es mandar una carta bastante ambigua a los grupos parlamentarios de Podemos y PP, firmada por el consejero de Hacienda, para retomar las negociaciones. En esto, tanto 'podemistas' como 'populares' coinciden: ellos han respondido que están dispuestos a hablar pero nadie del Gobierno les ha concretado nada para iniciar ninguna ronda de reuniones. Aquí alguien falta a la verdad, por ser finos.

De hecho, el secretario general de Podemos, José García Molina, ha propuesto directamente a Emiliano García-Page que ambos se sienten en una mesa, cara a cara, para comenzar a trabajar en los presupuestos de 2017. En privado, el Gobierno dice que no se fía en absoluto del líder de Podemos después de la "puñalada" del 7 de abril pero, en público, ha asegurado que la de García Molina es una proposición "razonable". ¿En qué quedamos? Lo cierto es que todavía no se han llamado, que las semanas pasan y no hay negociación.

Por otra parte, ni el Ejecutivo y ni el PSOE se han atrevido hasta el momento a descartar un posible pacto con el PP para sacar adelante los presupuestos. Nunca han cerrado esa puerta por completo aunque tampoco han especulado con ese escenario como probable, como sí están haciendo con la posible convocatoria de elecciones anticipadas. Lo que tampoco han hecho ha sido descartar una nueva negociación con Podemos, como le exigen los 'populares' si quieren contar con ellos para desbloquear la situación en Castilla-La Mancha. No se puede estar en misa y repicando.

La trayectoria del presidente Page no me permite dudar ni un segundo de su inteligencia política ni de sus buenas intenciones para tomar la mejor decisión en la defensa del bien común. O saca pronto el as que tiene escondido debajo de la manga o el espectáculo dejará de ser divertido. No dudo de que su jugada sea mucho más larga de lo que somos capaces de ver el común de los mortales, pero la realidad es que a muchos castellano-manchegos de a pie les comienza a inundar el desasosiego, alimentado por la falta de claridad, por las contradicciones y por las vagas insinuaciones de un Gobierno que parece estar ganando tiempo y que proyecta hacia el exterior la sensación de haber perdido las riendas de Castilla-La Mancha. Quizá las apariencias engañen, pero así no hay quien gane unas elecciones.

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