|
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
Uno tiene que confesar que no había leído nada de Samuel Johnson y cuando lee la introducción que el traductor de este libro ha puesto por delante sobre su vida y su obra se da cuenta de lo lejos que ha tenido siempre a la mayoría de los grandes escritores anglosajones. Este libro de viajes en pleno siglo XVIII le sirve a uno también para hacerse el propósito de mirar un poco más allá de ese canon que uno a lo largo de la vida acaba de aceptar como el único posible. Si me lee algún conocedor de la literatura inglesa a buen seguro se dará cuenta de mis carencias.
En el año 1775 Samuel Johnson da a la imprenta su "Viaje a las Islas Occidentales de Escocia", tras un viaje realizado en compañía del que será su último gran amigo, James Boswell, dos años antes.
Del viaje saldrá el libro citado y la base para la biografía que escribirá Boswell en 1791, tras la muerte del protagonista. Una editorial que tiene su sede en Oviedo, KRK, lo ha editado ahora en el 2006 de una forma cuidada y atractiva para el lector acompañada de un amplio estudio del traductor Agustín Coletes Blanco, que por lo que se ve, conoce la literatura inglesa y la obra y la vida de Johnson.
Ya ha podido comprobar quien ojee de vez en cuando este blog que la literatura de viajes aparece continuamente entre mis lecturas favoritas. Piensa uno que un buen libro de viajes, como todos los buenos libros es aquel capaz de trascender el género en que nuestra mente lo encasilla y ofrecer al lector la recompensa de lo que se halla como al azar y sin la intención pedante y pedagógica que mata a las mejores obras. El infierno está lleno de buenas intenciones y literatura pretenciosa. Uno está con Pío Baroja cuando se ríe de los que aspiran a salvar el mundo escribiendo una novela o pintando un cuadro. En el extremo opuesto está casi siempre el libro de viajes. Un género que parece hecho para encontrarse con cualquier cosa que pueda ser escrita, de la misma manera que la encuentra el viajero que se pone en camino sin plan previo y sin pretender absolutamente nada.
El viaje de Johnson y Boswell se realiza por toda Escocia y las Islas Hébridas, cuando, en estas regiones de las Islas Británicas se está produciendo el cambio, tras la unión con Inglaterra, que las llevará prácticamente del mundo del Antiguo Régimen a la revolución del mundo contemporáneo, impulsado por los cambios que trajo la industria. En realidad las Tierras Altas de Escocia y las Islas Occidentales salen, en ese momento, directamente de un sistema feudal, similar al que imperará en Europa durante la Edad Media hacia la modernidad. Un sistema que en Escocia tuvo su característica fundamental en el papel central que el clan tiene en él.
Ese abrirse al mundo aparece tras el fenómeno de la emigración hacia América y en la tímida apertura de caminos carreteros, ya que los viajeros transitarán continuamente por caminos de herradura, cuando existen.
El recorrido sirve, para que además de pintarnos un cuadro de costumbres, de recursos, de historia, y de situación del elemento humano, para que aparezca el espíritu ilustrado y liberal de su autor. Johnson, describe, pinta, narra y opina con la naturalidad con que discurre su caminar por las Tierras Altas. Uno se deja llevar, lo lee con gusto y piensa en Escocia y Las Hébridas.  |
 |
 |
 |
|