A vuelapluma

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EUSEBIO CEDENA

Cospedal, el todo por el todo

Cospedal ha dado este martes tal vez el paso más importante de su carrera política. El más decisivo: el que puede representar su gloria o su caída. Una decisión muy valiente y arriesgada en la que la líder castellano-manchega del PP se juega el todo por el todo y que supone la mayor apuesta política de toda su vida: aspirar a las máximas posibilidades y entrar en riesgo de perderlas todas. Vuelve Cospedal, una vez más, a superarse a sí misma y a demostrar que su naturaleza está en sobreponerse siempre y mirar hacia adelante y hacia arriba. Tiene muchos detractores, algunos muy miedosos, pero la dama de hierro del PP ha dejado claro que no se escapa de los grandes retos ni mira para otra parte. Con todos sus defectos políticos, Cospedal es una de las más grandes personalidades públicas que ha dado Castilla-La Mancha y ahora, en un momento tan difícil personal y políticamente, se lleva las circunstancias por delante y toma la decisión del todo o nada.

Gane o pierda, el camino será duro y complejo. Piedras cuesta arriba. Si gana tendrá que levantar al Partido Popular y llevarlo hasta las próximas elecciones, primero las autonómicas y municipales y después las generales, una línea curva y montañosa que puede acabar de mil maneras, la mayoría peligrosas para ella. Y si pierde se encontrará en medio del vacío, sin poder garantizar si quiera su refugio castellano-manchego u otras opciones alternativas. Esta va a ser una batalla demoledora en su final, sin soluciones intermedias, sin consolación en la derrota: la victoria lo será todo, el resto será la nada. Cospedal y Sáenz de Santamaría van a protagonizar el duelo central y encarnizado de la lucha por el poder en el PP, la máxima rivalidad de dos modelos sin puntos de encuentro, dos vías enemigas de entender la política y la vida que llevan diez años batallando y que ahora se enfrentan en la hora final. Dos gigantes en liza y sólo puede quedar uno.

Este martes ha quedado demostrado que Cospedal cuenta de forma absoluta con el entusiasmo y el apoyo de todo el PP de Castilla-La Mancha. No hay fisuras ni disensiones de importancia. Ese poder territorial, que Cospedal extiende también a otras comunidades, es una fuerza relevante frente a una Sáenz de Santamaría sin partido ni químicas internas, pero el poder mediático y propagandístico es un volcán en erupción que inicialmente va a inclinarse en contra de la líder castellano-manchega, mucho menos fotogénica bajo esta perspectiva. Cospedal tiene gente y territorios; Soraya televisiones y portadas: el mundo es sustancialmente distinto visto desde uno y otro lado de la grada. La líder castellano-manchega se enfrenta a su mayor desafío político y tendrá que batallar contra molinos que son gigantes. Otro reto, otra vez. Toca de nuevo reinventarse. 

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