A vuelapluma

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EUSEBIO CEDENA

Vicente Tirado

Vicente Tirado es el genio de la lámpara del PP de Castilla-La Mancha. Está preparado para su aparición estelar cuando haga falta pero se quedará tranquilamente a los mandos de la fontanería sin esta termina siendo su verdadera misión. Cospedal le tiene en alta estima porque sabe de sus virtudes y de su lealtad y que estará donde tenga que estar cuando llegue el momento. Sin más. Es el general con corazón de soldado que tiene muy claro su lugar en este mundo y en los que vengan más adelante, sin mayores aspavientos que ser el rey de la fiesta cuando le toque y quedarse en la cocina si le reclaman. Quedan muchos meses para tener noticias definitivas sobre el aspirante del PP a la Presidencia de Castilla-La Mancha, tal vez el resto del año o más, pero nadie entre los populares castellano-manchegos tiene ninguna prisa porque saben que esta paciencia sube la tensión del vecino de enfrente y es mejor beberse el trago muy lentamente. Tirado tiene todo esto muy claro y nadie se va a poner a correr: sus liderazgos y lealtades están perfectamente definidos.

Así las cosas, Tirado está a su trantrán y no parece tener la más mínima preocupación sobre la decisión que finalmente tomará Cospedal o si le tendrá que tocar o no dar el paso definitivo al frente: las cosas están tan claras y tranquilas que esa inquietud no existe y han desaparecido las prisas. Personalmente me inclino estos días a pensar que la ministra de Defensa cogerá el tren de regreso e intentará quitarse la espina que se clavó en mayo de 2015, pero esta impresión en tan fútil y volandera que no tiene mayor interés: lo relevante del caso a día de hoy es que Vicente Tirado ha conseguido armar en los últimos años un Partido Popular perfectamente cohesionado en Castilla-La Mancha, sin alternaciones ni turbulencias y que, sea quien sea el cartel en 2019, el paso se dará con la naturalidad de las cosas normales y sin que nadie vaya a extrañarse por eso. Cospedal, Tirado o incluso un tercero que apareciese en la quiniela de forma imprevista llegarían al mar en calma y con el engranaje funcionando a pleno pulmón.

Lo que después pase en las urnas es otra historia que tendrá que ser contada en otra ocasión.  

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