05 de diciembre de 2019
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A vuelapluma

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EUSEBIO CEDENA

Girauta quiere a Page en la Moncloa

Juan Carlos Girauta, el rocker toledano más duro de Ciudadanos, anda empeñado en que Emiliano García-Page se convierta en el próximo presidente del Gobierno español. Tira alto y un poco raro, nada más y nada menos: no propone para la Moncloa a Albert Rivera, que es su jefe de filas, sino a Page, que también tiene su aquel pero pertenece a la calle de al lado y suena con otra musiquilla. Todo el mundo tiene un pasado por la izquierda, aunque no sé si al presidente de Castilla-La Mancha le hace mucha gracia esta clase de regalitos con doble fondo, estrategias de campaña electoral que tiran un poco a huecas y artificiosas, como buscando terceros objetivos que no acierto a comprender del todo. O sea que a Pedro Sánchez no, pero a Page los chicos de Rivera  sí quieren llevarle al mismo cielo al que no puede llegar el propio Rivera por sí mismo, más que nada porque de momento anda un poco desencaminado. Eso es lo que se llama Presidencia interpuesta o llegar al gobierno por la vía medianeja.

Supongo que estas habilidades políticas no las despliega Girauta por ningún tipo de intereses demoscópicos, que no los veo yo por ninguna parte, sino por fe y devoción admirativa hacia el líder socialista castellano-manchego, que cada día parece estar de mejor año. Y lo sabe. Es conocido que a Page muchos le consideran, dentro y fuera de Ciudadanos, el mejor representante de la parte más sensata del PSOE, y ello sin menospreciar la tradicional fotofobia de los “riveritas” ante la imagen de un Sánchez que estos días de Franco y espinas catalanas parece más perdido que Mariano Rajoy el día de la moción de censura en el bar aquel de la tarde-noche más loca que se recuerda en la política española. Y ese perfil de Page en el extremo-medio-centro le está ganando muchas simpatías, aunque imagino que ninguna en el entorno del sanchismo de más rabiosa actualidad. A Ciudadanos, en todo caso, el horizonte que se le viene encima de momento es el que se mueve entre Sánchez y Pablo Casado, y luego todo lo demás ya se verá. Paciencia, Juan Carlos, que es temprano.

En fin, este Girauta, que es un tío que habla claro, con buena prosa y se explica muy bien, cree que con Page sería muy fácil entenderse para formar gobierno y tirar adelante con esta España tan confusa y tan perpleja, una fórmula que Ciudadanos ya está aplicando con los socialistas en muchos lugares de Castilla-La Mancha con resultados muy del gusto de los dos y para desconcierto general en el PP de Paco Núñez. Así las cosas, se ve que entre la derecha del PSOE y la izquierda de Ciudadanos hay un espacio político sin ocupar del todo en España que bien podría Page liderar desde el socialismo centrista y moderado del que viene haciendo gala dentro y fuera del corralito castellano-manchego. Lo que aquí y ahora podría llamarse Page Suma como tan ricamente se está viendo en la región y que bien podría ser la opción de toda la socialdemocracia española en un hipotético futuro que tal vez no sea más que el sueño errante de unos cuantos pero con el que Girauta se emociona tanto y se encandila y se ve ministro de la cosa y otras cosuchas del estilo.

A Page estos futuribles deben darle la sonrisilla pensativa un par de segundos, pero luego supongo que vuelve a poner los pies en el suelo y aplicarse el carpe diem, que es la mejor fórmula de realismo natural cotidiano inventada hasta el momento. Y así.     

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