RESULTADO DEL INFORME

Descubren varias patologías en la torre principal de la Catedral de Toledo

La torre de la Catedral de Toledo presenta ciertas patologías, desarrolladas a lo largo de los años, por el agua de lluvia, según se desprende de un informe encargado por el Cabildo Primado a raíz del desprendimiento de una cornisa, tras un episodio de lluvias y fuertes vientos ocurrido en octubre.

El Cabildo Catedralicio ha informado en un comunicado del contenido de dicho informe, elaborado por una empresa especializada después de inspeccionar las fachadas y las cornisas de la torre de la Catedral, y que el Cabildo tendrá en cuenta para decidir, en breve, sobre la restauración del templo.

El informe resultante de la inspección arroja datos sobre ciertas patologías que se han desarrollado en la torre de la Catedral Primada de Toledo a lo largo de los años, principalmente por causa del agua de lluvia.

En concreto, la acción del agua protagoniza pérdidas volumétricas en los paños y superficies de la zona inmediatamente inferior al plano de incidencia de la lluvia, además de erosionar y deteriorar las juntas de las piedras debido a la escorrentía.

Para la toma de datos necesarios para elaborar este informe, se ha realizado una inspección visual con descuelgue vertical y documentación fotográfica.

Se ha contado con un equipo de especialistas en técnicas de trabajos verticales, con el objetivo de realizar una detección de lesiones y procesos patológicos y todo ello se ha documentado fotográficamente.

Dicha intervención ha podido realizarse de una manera rápida y con el menor impacto posible sobre el edificio, ya que permite montar instalaciones temporales ancladas a la estructura fija del mismo y se evita el montaje de andamios.

La inspección se ha centrado en los 5 primeros cuerpos, hasta una altura de aproximadamente 50 metros, con una superficie aproximada de 2.650 metros cuadrados.

Mediante esta inspección, se han identificado los puntos de potencial debilidad por su condición arquitectónica, como frisos y cornisas, que son los elementos más expuestos y débiles; la orientación, teniendo en cuenta las diferencias de soleamiento y temperatura, además de la exposición a los vientos predominantes y su estado.

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