HABLAMOS DE SEXO

Cómo saber si somos bisexuales

Ana M. Ángel Esteban Ana M. Ángel Esteban

Parece que “está de moda” en ciertas edades decir que se es bisexual o, por lo menos, lo ven menos raro y como posibilidad de parecer más guay, más al día. Me refiero a la franja de edad entre los 15 y 25 años, sobre todo. Muchas de mis adolescentes de la consulta, en cuanto que sale el tema sexo, no tienen ningún reparo en admitir que han tenido relaciones con ambos sexos, o que se lo plantean, o que no les importaría, sobre todo a ellas.

Después de esas edades, dudar de si se es bisexual ya se convierte en un pensamiento más privado y con cierto reparo a exteriorizarlo. Pero, ¿qué es ser bisexual? Es sentir atracción por hombres y mujeres tanto a nivel sexual como emocional, aunque no tiene por qué ser con la misma intensidad ni frecuencia. Y ahora están surgiendo un montón de preguntas en quienes están leyendo: ¿Atracción? ¿Cariño? ¿Me pone? ¿Cuál es el límite en los sentimientos? Muchas veces no existen límites rígidos como para sentirse una cosa u otra. Y, digo yo: ¿Por qué buscar un límite para ser o no ser tal?

Existe, en general, miedo a sentirse atraído por el mismo sexo si te crees heterosexual, y cierto rechazo a sertirse probablemente no definido en tu sexualidad, sobre todo en los hombres: "¡A mi me gustan las tías, por supuesto!". Y es que mi mejor amiga sería mi pareja si yo no le pusiese límites al tema sexo con ella. Con lo que parece que la intención de sexo también va implícita.

Sentirse bisexual no significa tener conductas explícitas sexuales con los otros, no siempre se tiene sexo, ni mucho menos, sino que puede ser algo privado, en tus fantasías. No es malo ni bueno ser bisexual, sino algo determinado también cerebralmente, con influencia del contexto, por supuesto. Y siempre ha existido, se da por hecho. Ejemplos declarados de bisexuales de la historia lo fueron Alejandro Magno y Julio César, ¡sí!

Parece que las mujeres son más bisexuales que los hombres o, por lo menos, lo expresan más. Estudios hechos con imágenes cerebrales de resonancias magnéticas muestran objetivamente cómo algunas áreas del cerebro se activan al ver imágenes sexuales de ambos sexos. Es decir, excitación tanto al ver imágenes sexuales de hombres como de mujeres, en bisexuales. En heterosexuales y homosexuales, la activación de esas áreas era más delimitada a imágenes de sexo hetero u homosexual.

De todas formas, que no cunda el pánico porque a veces existe una angustia vital en algunas personas que se excitan al ver imágenes sexuales de contenido su mismo sexo. Tengo referentes en mi experiencia profesional del miedo que existe, por ejemplo, en una mujer al ver imágenes de sexo lésbico y en los hombre al ver sexo homosexual… y tríos en los que hay ambos. Mi explicación es que no nos excitamos directamente con la imagen de unos genitales sino que nos excitamos con el todo, con las imágenes de sexo, porque ya estamos condicionados a ciertas prácticas asociadas con placer, nos excitamos con el contexto de sexo y nos excitamos al ver hacer sexo... independientemente, claro, de las preferencias a la hora de practicarlo. Así que no hay nada de qué preocuparse si te excitas con lo que “no toca”.

Otro referente es Freud. Dice que todos al nacer somos bisexuales y que es una etapa de transición hasta que los genitales se van diferenciando hacia un clítoris o un pene. Con esto quiero decir que sí existe la bisexualidad, pero no con las connotaciones que se le da, y ahora me referiré a ellas. Estar casado, seas hombre o mujer, y sentir cierta atracción o tener fantasías sexuales tanto con hombres como con mujeres no debe hacerte sentir culpable. Tú sabes que estás con tu pareja por unos sentimientos y lo demás es la naturaleza a la que muchas veces intentamos racionalizar, y muchas veces sin éxito. Sentir que te excitas con otras imágenes que “no son las que deberían” por tu educación, creencias y normas religiosas no te hace peor persona, ni infiel, ni raro, ni enfermo. Eres alguien que está vivo.

Ser bisexual no significa ser infiel, ni promiscuo, ni estar dispuesto a todo, ni hacer a pelo y a pluma. Eso tiene que ver más con unos principios morales que deben darse en cualquier condición sexual. Ser heterosexual no es equivalente a ser fiel, más confiable, más honesto, más respetuoso... NO. ES LA PERSONA, INDEPENDIENTEMENTE DE SU ORIENTACIÓN SEXUAL, LA QUE DECIDE Y SE COMPORTA CON VALORES. Porque la orientación sexual va más allá de la conducta sexual. Tiene que ver con los sentimientos, el respeto, el concepto de sí mismo...

En general no está bien visto socialmente quien declara su bisexualidad y, total, ¿para qué hacerlo? Repito, lo importante es la persona, cómo es conmigo, cómo es con el resto, y su vida sexual privada, mientras que no haga daño a nadie, qué más da cómo sea. No les juzguemos teniendo en cuenta esto, su conducta sexual. Una normalidad como persona y un respeto con los demás, a todos los niveles, debe ser lo que prime.

Ana M. Ángel Esteban es psicóloga clínica y sexóloga.

 

Consulta en Toledo y online. Teléfono 615224680.

 

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