¿QUÉ TOLEDO QUEREMOS?

Así ven al Toledo actual y futuro tres de sus antiguos alcaldes: De Mesa, Sánchez Garrido y Conde

"¿Qué Toledo queremos?" fue el ambicioso lema con el que se celebró este martes la segunda mesa redonda convocada por la Asociación Cultural 'Fray Luis de León', en la que se debatió sobre los éxitos y fracasos de las gestiones políticas y urbanísticas llevadas a cabo en la ciudad de Toledo y su área metropolitana.

La Demarcación de Toledo del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla La Mancha acogió un acto en el que se trataron actuaciones que dentro del ámbito profesional de los arquitectos impactan directamente sobre la identidad y desarrollo de la ciudad y sus habitantes.

Moderó la mesa el ex director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, Juan Sánchez, e intervinieron como ponentes tres ex alcaldes de la ciudad: Juan Ignacio de Mesa Ruiz, Joaquín Sánchez Garrido y Agustín Conde Bajén.

Juan Ignacio de Mesa Ruiz se lamentó del "escaso peso" que las administraciones locales tienen en la Constitución Española, así como en los Presupuestos Generales del Estado. Puso en valor el Plan Estratégico de la Ciudad de Toledo que, por encargo de su Consejo Social y bajo el mandato del entonces alcalde Emiliano García Page, definía un DAFO sobre la ciudad y proponía "unas claras líneas de actuación" para el desarrollo de la ciudad, y que "duerme el sueño de los justos guardado en un cajón". Propuso vincular a la Universidad "como motor de progreso del modelo de ciudad" y defendió que "los políticos deben tratar a sus habitantes como ciudadanos de pleno derecho con capacidad de decisión, y no sólo como vecinos".

Joaquín Sánchez Garrido señaló la importancia de la demografía en la definición del tamaño de la ciudad a la hora de buscar un modelo. "La falta de población implica que los servicios no sean rentables, por lo que una visión metropolitana de la ciudad permite mejores infraestructuras y más baratas", defendió. Coincidió en que la Universidad "es el foco del talento" y que "su dispersión por la geografía regional no favorece el desarrollo de sus capitales de provincia". Denunció que en la ciudad de Toledo "no existe suelo vacante que ofrecer a posibles inversores", así como "el malgasto de actuaciones que, como en la Vega Baja, aún no han permitido sacar a la luz los restos visigodos". Finalmente defendió "actuaciones a largo plazo, más allá de poner farolas o asfaltar calles".

Por último, Agustín Conde Bajén puso el acento en que "siendo Toledo una ciudad de segmento medio con un nivel de renta por encima de la media nacional, haya parado sus actuaciones urbanísticas en los últimos catorce años". Las ciudades que paran su desarrollo "van hacia el colapso, puesto que nada de lo que contiene es para siempre". Indicó que Toledo debe centrar parte de su esfuerzo en ofrecer oportunidades económicas a través del impulso de una industria tecnológica. Manifestó la necesidad de dotar a la ciudad de un planeamiento urbanístico que defienda "un modelo equilibrado y sostenible de ciudad por encima de aumentar el número de viviendas de forma indiscriminada".

Después de sus intervenciones se ofreció el turno de palabra a los 32 participantes, de los más diversos perfiles profesionales, entre los que podemos encontrar a arquitectos, arqueólogos, economistas, fotógrafos, periodistas, médicos, profesores, políticos, escultores, funcionarios, químicos, bancarios, jubilados y representantes de asociaciones vecinales, culturales, cofradías y del Arzobispado.

Cerró el acto Carlos Rojo Antúnez, presidente del Colegio de Arquitectos de Toledo, quién recogió el guante ofrecido por los asistentes en cuanto al importante papel que los arquitectos deben desempeñar en la discusión y definición del futuro modelo de la ciudad de Toledo.

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