17 de octubre de 2019
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UNA PRIMAVERA MÁS SUAVE

La primavera dará un respiro a los alérgicos de Castilla-La Mancha, pero la contaminación acecha

FOTO: Europa Press
FOTO: Europa Press

El invierno seco que se ha vivido este año reducirá notablemente los niveles de polen en primavera en comparación a años anteriores, por lo que las personas alérgicas no sufrirán unos meses muy complicados, según el doctor Julio Canabal Sanmartín, alergólogo del HM La Esperanza de Santiago de Compostela.

"Un invierno así supone menos carga de polen en el ambiente y, por tanto, menos síntomas alérgicos y más leves, aunque habrá que esperar a ver cómo avanza esta estación, sobre todo en cuanto a los niveles de contaminación", explica el experto. El doctor puntualiza que este clima seco y cálido de las últimas semanas, y que se prevé en las siguientes, "incrementa" la contaminación, especialmente por las partículas diésel. "Esto favorece la alerginidad del polen y los síntomas de las personas sensibles al mismo", indica.

La mayor parte de las alergias respiratorias están provocadas por los pólenes, destacando gramíneas, platanero, olivo, parietaria y ciprés. Durante el periodo primaveral, en España se produce la polinización de la mayor parte de las especies alergénicas. Incluso en esa época se produce la polinización de especies menos abundantes como el abedul en el norte de España, y la palmera en el litoral mediterráneo.

En España, 8 millones de ciudadanos son alérgicos, de los cuales el 80 por ciento tienen alergia a las gramíneas, una familia de plantas que son la principal causa de la aparición de las alergias primaverales, el 60 por ciento al olivo, el 50 por ciento a las plantas arizónicas y el 40 por ciento al plátano de sombra.

Según el presidente del Comité de Alergología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Ángel Moral, en los últimos diez años se ha duplicado el porcentaje de alérgicos a los pólenes más alergénicos. Concretamente, las gramíneas han pasado del 35 por ciento al 74 por ciento; la arizónica del 9 al 23 por ciento; el plátano de sombra y la salsola del 7 al 14 por ciento; y el olivo del 30 al 52 por ciento.

Gracias al invierno

Lo que ocurre es que cada año las polinizaciones tienen lugar en fechas diferentes, y debido a la intervención de factores meteorológicos, como la temperatura, la humedad o las precipitaciones, es difícil predecir cuándo se va a producir con exactitud. Canabal Sanmartín destaca al respecto que, en contraposición a la primavera leve, "en invierno se constató un incremento de consultas debido a la escasez de lluvias y a niveles superiores de contaminación, lo que provocó que en los meses de enero a marzo se multiplicaran entre 5 y 10 veces los niveles de polen". Esto ha incidido en el "aumento" de pacientes que han acudido a un especialista de Alergología, especialmente por cupresáceas, entre las que se encuentran los cipreses y las arizónicas.

Por el contrario, la SEAIC estima que los alérgicos al polen que vivan en Extremadura y Andalucía van a ser los más afectados esta primavera. Los niveles oscilarán entre los 6.056 granos/m3 en Cáceres y los 6.996 en Badajoz, mientras que en Andalucía variará de muy leve en Almería, con 635 granos/m3 a moderada en Sevilla, con 4.656 granos/m3.

Pendientes de la contaminación

La causa de estos incrementos se puede explicar por el efecto de la contaminación y el cambio climático, según el doctor. Moral, al igual que Canabal Sanmartín, argumenta que la emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diésel altera la estructura del polen, haciendo que genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles.

Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas, en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación. Por este motivo, en las ciudades se producen más casos de alergia a pesar de que la concentración de pólenes sea menor que en el campo.

"Los altos niveles de contaminación de las ciudades favorecen el fenómeno de inversión térmica que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos", comenta el experto. También recuerda que el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas, adelantando el inicio y retrasando el final de su periodo de floración, con lo que se amplía la duración del periodo de polinización y, por tanto, se aumenta la exposición de la población a los pólenes.

Reducir el impacto de las alergias

El alergólogo de HM Hospitales recuerda que las principales pautas para minimizar el impacto de las alergias pasan por "evitar realizar actividad al aire libre y no secar la ropa fuera en días secos y ventosos, conducir con las ventanillas cerradas y utilizar filtros en los coches, mantener las ventanas del domicilio el mayor tiempo posible cerradas y utilizar gafas de sol y filtros nasales".

Al respecto de los tratamientos, recuerda que lo único efectivo para reducir los síntomas es la vacunación. "Para la gran mayoría de los cuadros alérgicos existen tratamientos sintomáticos que, bajo supervisión médica, alivian los síntomas y mejoran la calidad de vida del paciente", argumenta. En el caso de rinoconjuntivitis o asma causados por pólenes, ácaros y epitelios, o en los provocados por el veneno de himenópteros, existen vacunas específicas que han demostrado su eficacia.

Tras aconsejar el uso de purificadores de aire, mascarillas, vacunación antialérgica, Moral recomienda evitar estar en la calle, practicar deporte y ventilar entre las 12.00 y las 16.00 horas, así como usar gafas de sol. "Hay que acudir al alergólogo, el especialista en diagnosticar las enfermedades alérgicas, para instaurar un tratamiento integral basado en la inmunoterapia, que es lo único que puede revertir completamente la enfermedad", zanja el presidente de la SEAIC, Antonio Valero.

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