SEGÚN LA ASOCIACIÓN DE GEÓGRAFOS ESPAÑOLES

Aseguran que el temporal hará posible trasvases del Tajo al Segura hasta primavera

Las abundantes precipitaciones en forma de nieve en la cabecera del río Tajo por el paso de la borrasca Filomena garantiza agua suficiente en los embalses de Entrepeñas y Buendía para trasvasar a la cuenca del Segura hasta, al menos, la próxima primavera, según el presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE), el catedrático Jorge Olcina.

Olcina, que también es responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), ha explicado en declaraciones a Efe que antes de Filomena esos pantanos desde donde se suministra al trasvase (Entrepeñas y Buendía) tenían un volumen embalsado de 615 hectómetros cúbicos, cifra que con toda probabilidad se elevará a los 650 "o incluso más" en las próximas semanas por el proceso de deshielo.

"Por lo tanto se garantizan los envíos del trasvase" ya que "el umbral mínimo (sumados los dos embalses) está situado en 400 hectómetros cúbicos, a partir del cual se interrumpen los envíos".

De esta manera, ha proseguido el experto, "con lo que hay y lo que se seguirá almacenando en las próximas semanas está garantizado hasta la primavera seguro" el trasvase del Tajo a la cuenca del Segura.

"La cantidad de nieve acumulada estos días en la montaña ibérica garantiza caudales abundantes en la cuenca del Tajo y especialmente en la cabecera del río para todo este año, lo cual es una buena noticia también para el sureste peninsular", ha incidido.

Filomena también ha repercutido favorablemente en la cabecera del Segura y ayudará a elevar las reservas de sus pantanos, pese a que en esta zona geográfica "la nevada no ha sido tan importante".

Olcina ha señalado que esta borrasca responde a una nueva situación meteorológica en la que "los fenómenos extremos cada vez son más frecuentes y son consecuencia indudable del calentamiento de la atmósfera".

Para el presidente de los geógrafos españoles, la causa es la alteración de la circulación atmosférica en el hemisferio norte, que ocasiona llegadas de masas de aire contrastadas "cada vez más enérgicas que provocan eventos más violentos".

De Filomena, ha destacado que para Madrid ha sido un episodio histórico que "por mucho que se quiera comparar con la ola de frío de las navidades del 1970-71, no tiene comparación ni un antecedente histórico próximo: Como poco habría que remontarse al temporal de nieve de 1904 en Madrid".

Registro histórico 

La cuenca del Tajo ha alcanzado un registro histórico de volumen de agua en forma de nieve de cerca de 245 hectómetros cúbicos (hm3) tras el paso de la borrasca "Filomena", según datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Estos datos suponen un registro 54 veces superior al volumen almacenado el año pasado por estas fechas (4,5 hm3) y 5,5 veces más que el promedio de los últimos 15 años (38 hm3), ha informado la Confederación Hidrográfica en nota de prensa.

El sistema que ha experimentado un incremento mayor ha sido el de la cabecera del Tajo, en la que el volumen almacenado en la cuenca de aportación del embalse de Buendía ha aumentado sus reservas 71 hm3 para situarse en 104 hm3, mientras que el Alto Tajo en Entrepeñas ha aumentado 38 hm3 para alcanzar los 62 hm3, lo que eleva la reserva nivel del sistema de cabecera a 166 hm3.

Asimismo, otro sistema con un fuerte aumento de las reservas de nieve ha sido el del Jarama, donde las reservas en el río Lozoya en la presa del Atazar han alcanzado los 37 hm3, lo que supone un incremento de 22 hm3 respecto del volumen de agua almacenado en forma de nieve la semana pasada.

También en el sistema del Henares, el Sorbe en Beleña ha incrementado las reservas de nieve 5 hm3 para situarse en 10 hm3.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha informado de que el SAIH del Tajo trabaja en la evaluación de recursos hídricos a través del modelo hidrológico "Aster", con mediciones efectuadas a través de nivómetros.

Estos aparatos permiten cuantificar el espesor y la profundidad de las capas de nieve o granizo y, con ellos, se calcula la cantidad de agua precipitada en forma de nieve, al tiempo que aportan datos fundamentales para mantener los niveles de resguardo de las presas para tener capacidad de laminación y evitar riadas e inundaciones cuando se producen deshielos.

Compartir