DECENAS DE PERSONAS ACUDEN A LA MOVILIZACIÓN

Protesta en Cuenca en el arranque del juicio por el escrache en la boda de Marcos de Quinto

Decenas de manifestantes y ex trabajadores de Coca-Cola han acudido a la llamada de la plataforma 'Coca-Cola en Lucha' para protagonizar una protesta a las puertas de los juzgados de Cuenca en el día en el que arranca el juicio contra tres encausados por el escrache contra Marcos de Quinto en el día de su boda en la capital conquense el pasado 2017.

El presidente del Comité de Empresa de la planta de Fuenlabrada, Daniel Andrés, ha considerado el juicio como "fuera de lugar", ya que los compañeros que se concentraron en la boda protestaban por "los 1.200 despidos de la empresa" pese a tener beneficios.

Una concentración "legal" en la que no hubo "ningún problema". "Pero el señor Marcos de Quinto quiere hacerse notar porque no puede ver a los trabajadores de Coca-Cola, que han ganado todas las sentencias contra una empresa que vulneró sus derechos". "Cobró 8 millones de euros y se fue a tributar a Portugal, aunque se considere un patriota", ha indicado Andrés.

Ha defendido que las consignas lanzadas "fueron sindicales" el día de la boda de De Quinto, y si bien en el escrito de calificación del fiscal se apunta a que se profirieron insultos, ha esquivado la responsabilidad achacando este extremo a que en la manifestación había personas más allá de los sindicalistas. Eso sí, ha dicho que "el que primero insulta es el propio De Quinto".

De Quinto y su mujer llegan al juzgado

El propio Marcos de Quinto y su mujer han llegado a los juzgados a las 10.13 horas, y ha sido recibidos por gritos y abucheos de los manifestantes. "Que conste que si hay gente sentada en el banquillo no es por estar en una manifestación autorizada y pacífica, sino por todo lo contrario", ha advertido en declaraciones a los medios a su llegada, mientras era increpado.

Esta misma semana y desde su cuenta personal en la red social Twitter, De Quinto ha emitido una serie de mensajes en los que recuerda que "desde enero de 2014" lleva sufriendo "el acoso de un grupo mafioso-sindical".

"Grupo que sabe de sobra que yo nunca he sido parte del litigio que utilizaron para alcanzar el estrellato mediático que ahora añoran. Me han insultado, me han amenazado, llenaron de pegatinas mi urbanización. En 2017 hicieron un escrache en mi boda, insultando y amenazando a mis invitados, llegando a golpear el coche en el que iba", lamenta.

Critica igualmente el "cachondeo que se corrieron" a costa de su "hazaña", el cual ahora les lleva "a los tribunales". "Esta mafia sindical esta capitaneada por estos tres piezas. Dos de ellos son matrimonio y se embolsaron en 2017 unos 200.000 euros por no pegar palo al agua y llamar al boicot a la empresa que se los pagaba", remataba.

Reivindicación o acoso

A la protesta ha acudido el coordinador autonómico de Podemos en Castilla-La Mancha, José Luis García Gascón, quien ha preguntas de los medios ha querido marcar distancias entre lo que considera que fue una "reivindicación" de derechos laborales -en alusión al escrache sufrido por De Quinto- y lo que a su juicio es un "acoso", refiriéndose a las protestas diarias en el domicilio del líder de su partido, Pablo Iglesias.

García Gascón ha defendido que Podemos "siempre ha estado del lado de los trabajadores, que reivindican su derecho al trabajo". En el caso de Coca-Cola, ha recordado, se sufrió un ERE que afectó a 11.000 puestos de trabajo.

Lo que pasó en la boda de De Quinto "no es acoso", ya que los trabajadores que protagonizaron aquel episodio "dicen que solicitaron permisos a la Subdelegación del Gobierno y estaban dentro de su derecho a la manifestación".

"Nada tiene que ver con un acoso sistemático -el que sufre Pablo Iglesias- para amedrentar a todas las personas progresistas de España que queremos protección social", ha zanjado.

Piden cárcel y multa

Este miércoles el Juzgado de lo Penal número 1 de Cuenca juzgará a los tres encausados por hacer un 'escrache' al ex vicepresidente de Coca Cola Marcos de Quinto el día de su boda en la Catedral de Cuenca, el pasado 30 de septiembre de 2017.

La cita judicial, según han informado fuentes judiciales a Europa Press, tendrá lugar este miércoles a las 10.30 horas en el Juzgado de lo Penal numero 1 de la capital.

Según consta en el escrito de calificación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, los tres acusados (A.T.G., I.A.S. y D.M.B.), "puestos de común acuerdo, estuvieron en la Plaza Mayor de Cuenca, donde se encuentra la Catedral, "y dada la vinculación laboral, convocaron una manifestación a la que acudieron unas 40 personas, en protesta por un ERE en dicha empresa".

"Micrófono en mano y con aparatos de megafonía de gran potencia, los tres hicieron consignas de insultos y cantaron contra los contrayentes y los invitados con expresiones como 'hijos de puta, malparidos', 'los corruptos están dentro'", lo que provocó a juicio de la Fiscalía que los invitados entraran a la Catedral de forma precipitada.

El juicio

El exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto ha apuntado que los acusados de 'escrache' en el día de boda tenían como "objetivo" boicotearla y lo "consiguieron". "Parecía una manifestación para atacarme en lo personal, no para pedir sus derechos", ha aseverado.

Tanto él como su mujer, que ha admitido que se sintió agredida en un ambiente de "odio" en ese día, han reclamado la cantidad de 6.000 euros -"una cantidad simbólica"- en concepto de los daños causados y de los cambios que tuvieron que realizar en la ceremonia a causa de los hechos.

En la sesión que se celebra este miércoles en el Juzgado de lo Penal número 1 de Cuenca, los tres acusados, trabajadores de Coca-Cola, que se han limitado a responder a las preguntas de la Fiscalía y sus abogados, han admitido que se encontraban en la protesta de ese día en la Plaza Mayor pero que desconocían si se estaba celebrando una boda. Han negado que profirieran los insultos que se detallan en el escrito de la Fiscalía hacia los novios, que increparan su coche y que colocaron pegatinas.

Asimismo, han hecho alusión a que la protesta estaba autorizada por la Subdelegación del Gobierno en Cuenca y estaba motivada por que no se estaban cumpliendo las sentencias de readmisión de trabajadores que se encontraban en un Expediente de Regulación de Empleo.

En la misma línea, han expresado que en los momentos de la protesta no hubo ninguna sanción ni comunicación por parte de la Policía por estar cometiendo irregularidad alguna.

Todo perturbador

Por su parte, la mujer de Marcos de Quinto ha afirmado que se sintió "agredida" e "intimidada". "Cuando salimos, estando en el coche, se nos acercó la gente y nos dijeron que nos iban a joder la boda", ha relatado.

Ha descrito que como sorpresa tenía una canción preparada porque es cantante de ópera, pero se le olvidaron "muchas letras" por el ambiente de odio generado con la protesta. "Había tanto odio, tanto jaleo, era todo tan perturbador".

Asimismo, ha precisado que empezó a escuchar todas las consignas de la protesta "desde por la mañana", porque se estaba preparando para la ceremonia en el Parador de Cuenca.

De Quintos ha indicado que reconoce a los tres acusados, aunque hayan cambiado su peinado. Llegó a las 18.30 horas a la Catedral con su madre y su hermana, vio un grupo de gente con camisetas rojas insultándole -"de hijo de puta a todo tipos de insultos"-, que "llevaban megáfonos", y cree también un "amplificador de conciertos". También añade que a la novia le dijeron expresiones como "la brasileña tiene nuez".

"Durante toda la duración de la ceremonia, desde dentro de la Catedral se escuchaba perfectamente todo con esos amplificadores que llevaron", ha precisado, añadiendo que no pudieron tirarles el arroz porque "fue increíble".

Aunque la Policía les indicó que podían salir por la puerta lateral de la Catedral, salieron por la principal. "Rompieron el cordón cuando salimos, y nos estuvieron pegando puñetazos en la ventanilla y diciéndonos de todo. Estábamos asustados. Durante 10 minutos estuvimos bloqueados, no pudimos salir, porque los manifestantes nos bloquearon el coche", ha afirmado.

En este momento concreto del coche "había mucha gente alrededor" y solo reconoció a A.T.G., "que estaba pegando golpes en la ventanilla".

Los acusados

I.A.S., que ha declarado el último, ha afirmado que los trabajadores estaban convocados porque había "un acontecimiento con altos cargos, entre ellos De Quinto", pero desconocían el acontecimiento que se iba a celebrar. "No fuimos en contra de él, sino porque no se cumplía una sentencia para readmitirnos", ha aseverado.

Admite que sí vio a los otros dos acusados -A.T.G. y D.M.B.-, que cogió el megáfono, pero no para increpar a De Quinto ni a los invitados -en ningún momento-, sino para explicar la situación de los trabajadores. "No impedimos que los invitados entraran de forma tranquila. Con el cordón policía era imposible. Lo que pasaba es que paraban esos autobuses con invitados y entonces se entorpecía todo el tráfico".

Respecto a su posición en la protesta, no estuvo "todo el rato" en la plaza, porque cuando acabó la ceremonia ya se había marchado con su pareja. "No increpamos a los novios, nosotros no, pero gente de Cuenca sí. No recuerdo que nos sancionaran ni nos comentaron nada por saltarnos el cordón, interrumpir el tráfico ni nada de lo que se nos acusa".

De su lado, A.T.G. no vio cuando salieron los novios, ha negado que viera a los otros dos acusados, pero imagina que se encontraban en el lugar de la protesta y les conoce "porque son compañeros de trabajo".

Ha desmentido que hiciera uso de un megáfono -pues empleó su propia voz- y que viera a De Quintos, ya que estaba "en una zona alejada de la Catedral, más cerca de la entrada de la Plaza Mayor que de la puerta" del templo.

Por su parte, D.M.B., que, según afirma, estaba ubicado en la Plaza Mayor, al lado derecho al fondo, no vio a los novios salir de la Catedral ni sabe cuando entraron, porque se estuvo desplazando por la ciudad "porque no la conocía". "No estuve pendiente de los novios, sino de cuando vinieron los directivos de Coca-Cola, que es lo que influye en el incumplimiento de la sentencia".

Ha descrito cómo existía una carretera entre la Catedral y el cordón policial, y vio cómo los coches "fluían con normalidad", añadiendo que el propio inspector de la Policía les felicitó al finalizar la manifestación por su buen comportamiento.

Niega que rebasaran el cordón, ni "nadie de la iglesia" salió para decir que molestara la megafonía. "Si la música hubiera molestado, creo que el inspector de Policía nos habría dicho algo", ha asegurado.

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