SUFRIÓ UN FUERTE ESCRACHE EN SU CALIDAD DE EXDIRECTIVO DE COCA-COLA

Juicio en Cuenca por lo que ocurrió en la boda del exdiputado Marcos de Quinto

El próximo miércoles comienza el juicio en Cuenca contra los autores de los escraches realizados en la boda del exvicepresidente de Coca-Cola y exdiputado de Ciudadanos, Marcos de Quinto, celebrada hace tres años en la catedral de la capital conquense.

“¡La brasileña tiene mucha nuez!”, “Pobre chica, no sabe dónde se está metiendo”, “¡Te va a dar boleto rápido!”... Gritos de este tipo fueron los que tuvo que escuchar la mujer de Marcos de Quinto a su llegada a la catedral de Cuenca el día de su boda, el 30 de septiembre de 2017. Ahora, tres años después, tal como cuenta este lunes Vozpópuli, este escrache protagonizado por trabajadores de Coca-Cola llega a juicio con tres acusados. El exdirigente naranja pide para ellos hasta cuatro años de cárcel.

Los acusados dirigían los cánticos del grupo que ondeaba pancartas y banderas de Comisiones Obreras (CCOO).

“Son una mafia, una clase social que se retroalimentan entre ellos”, decía otra de las presentes. “¿Habéis visto la serie de Narcos?, pues el señor Rufart solo se puede llamar Hjueputa, malparido”, gritaba otro. Se refería, a Víctor Rufart, directivo de Coca Cola y presente en el enlace. Otro de los invitados que provocó los insultos de los congregados fue el presentador de televisión Risto Mejide. Fue recibido con gritos de “sinvergüenza” o “Risto Mejode”.  

El juicio por estos hechos comenzará el miércoles a las 10.30 horas en el Juzgado de Instrucción Número uno de Cuenca . En el banquillo de los acusados se sentarán Andrés Tornero, Idoia Almendariz y David Maximino Blanco. La Fiscalía Provincial de Cuenca pide para ellos una multa de 4.500 euros por un delito de coacciones recogido en el artículo 172 del Código Penal. Castiga con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses el que acose a una persona de forma insistente.

“Los tres acusados se dedicaron, micrófono en mano y auxiliándose de aparatos de megafonía de gran potencia, a arengar a las personas allí concentradas a seguir sus consignas de insultos y cantos contra los contrayentes y los invitados”, sostiene la Fiscalía. Se hace eco de algunas expresiones como “hemos venido a joderte la boda, el resultado nos da igual”, “gentuza que me le mete la lengua la brasileña por el ano”.

En su escrito de acusación, Marcos de Quinto denuncia que los insultos que escuchaban eran un “claro menosprecio” su esposa “e insinuación malintencionada y ofensiva acerca de su sexualidad”. 

Al delito de coacciones de la Fiscalía, Marcos de Quinto suma además un delito de injurias y otro contra los sentimientos religiosos. Por ello amplía considerablemente la petición de pena hasta cuatro años de cárcel, 4.200 euros de multa por las injurias y una indemnización de 6.000 euros por los daños y perjuicios. 

Los acusados, según Vozpópuli, alegan que solicitaron autorización a la Subdelegación del Gobierno de Cuenca para concentrarse aquel día entre las 18 y las 21 horas ante la catedral. Que en esa comunicación ya explicaron los motivos de la protesta y la presencia de directivos de Coca-Cola. También que irían provistos de megafonía. Añaden que durante toda su concentración hubo agentes de policía sin que ninguno de los presentes resultase sancionado.

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