SE ORIGINÓ POR LA QUEMA DE RESTOS DE PODA

Investigan a dos personas por un incendio que afectó a Castilla-La Mancha

Imagen de archivo
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La Guardia Civil investiga a dos personas como presuntas autoras de un delito de incendio forestal por negligencia, por un fuego que se originó, a primeros de este mes de marzo, en una zona de monte entre Moratalla (Murcia) y Hellín (Albacete) y que tuvo su origen en una quema de restos de poda. 

La Guardia Civil ha informado este lunes en un comunicado que el incendio, catalogado desde el primer momento como forestal, llegó rápidamente a la ribera del río Segura, que limita las comunidades autónomas de Murcia y Castilla-La Mancha y que debido a la quema de la vegetación existente, el fuego cruzó el río y calcinó en total más de 12.000 metros cuadrados de masa forestal. 

Gracias a la rápida intervención de los medios de extinción, el incendio fue sofocado.

Una vez apagado el incendio, el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, en colaboración con agentes medioambientales de la región de Murcia, iniciaron las investigaciones para esclarecer los hechos y los primeros pasos permitieron averiguar el origen del incendio.

El análisis de los indicios obtenidos durante la investigación ha permitido constatar a los guardias civiles que el inicio del incendio, presuntamente, se debió a una quema de restos de poda de frutales que se descontroló.

Los investigadores han hallado en el lugar hasta tres quemas de acumulaciones de restos de poda de siete metros de diámetro por dos de alto aproximadamente y el punto de inicio del fuego se ha determinado en una de estas quemas, que encontró continuidad en combustible vegetal próximo y se extendió rápidamente a terreno forestal.

Las evidencias encontradas han llevado a los investigadores a determinar como causas probables del incendio la negligencia o imprudencia por uso directo de llama en zona de monte.

La Guardia Civil ha identificado a los dos propietarios de una empresa agrícola que, presuntamente, realizaron las quemas de restos de poda, los cuales han sido investigados y se les ha instruido diligencias como presuntos autores de delito de incendio forestal.

En el comunicado, la Guardia Civil ha recordado que este tipo de delitos se castigan con penas de cárcel que van de uno a cinco años.

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