TAMBIÉN SE MANTIENE EL TOQUE DE QUEDA

Castilla-La Mancha alarga el confinamiento perimetral y cierra el interior de los bares en los municipios más afectados

Juan Camacho, director general de Salud Pública de Castilla-La Mancha (Ó. HUERTAS) Juan Camacho, director general de Salud Pública de Castilla-La Mancha (Ó. HUERTAS)

Castilla-La Mancha prorroga el cierre perimetral de la región y el toque de queda entre las 00.00 y las 6.00 horas y no pondrá en marcha "medidas especiales" bajo el paraguas del decreto de estado de alarma. El próximo martes 17 de noviembre, el Consejo de Gobierno se reunirá para evaluar la situación y decidir si hay cambios al respecto.

Estas modificaciones han sido trasladas por el director general de Salud Pública en Castilla-La Mancha, Juan Camacho, en rueda de prensa, donde ha indicado que los negocios de hostelería y restauración que se encuentren en municipios en nivel 3 en Castilla-La Mancha tendrán que cerrar su servicio en interior, aunque podrán servir en terraza con aforo al 50 por ciento.

Actualmente, se encuentran en nivel tres las ciudades de Toledo, Talavera de la Reina y Cuenca. También los municipios de Munera, Minaya, Villamalea, Fuente Álamo y Hellín, en Albacete; Cózar, Villanueva de los Infantes, Torrenueva, Moral de Calatrava, Almadén, Chillón y Villarrubia de los Ojos, en Ciudad Real; Las Pedroñeras y Quintanar del Rey, en Cuenca; y Velada, Calera y Chozas, Pepino, La Puebla de Montalbán, Fuensalida, Valmojado, Ajofrín, Sonseca y Mora, en Toledo.

Asimismo las escuelas municipales --que permanecían cerradas en este nivel-- podrán abrir al 50 por ciento del aforo que tuvieran establecido.

Camacho ha señalado que los bingos, casas de apuestas y locales similares que cuenten con servicio de hostelería verán suprimido su servicio en interior, del mismo modo que el resto de negocios de restauración.

La entrada en vigor de estas medidas se materializará una vez se haya evaluado cuando se cumple el plazo de este nivel 3 en cada localidad. En el caso de Toledo, Talavera de la Reina y Cuenca --grandes municipios que se encuentran en este nivel-- se evaluará su aplicación entre este lunes y este martes.

Preocupan las grandes ciudades

"Nos preocupan las grandes ciudades", ha afirmado Camacho, que ha señalado que en el resto de municipios irán estudiando esta aplicación de nuevas medidas "caso a caso".

Respecto a las tres grandes ciudades, el director de Salud Pública ha asegurado que por el momento no está encima de la mesa el confinamiento perimetral, pues desde la Consejería de Sanidad consideran que lo verdaderamente importante es la movilidad interna del municipio, para cortar la transmisión en grupos, de persona a persona.

En el caso de las grandes ciudades existe un porcentaje alto de movilidad externa. "El impacto de la medida hay que evaluarlo muy bien, no es homogéneo, es parecido el problema, pero las soluciones tienen que ser distintas", ha expresado Camacho, quien ha recordado que ya confinaron localidades, como el caso de Bolaños de Calatrava, donde había que parar esa transmisión, que tenía relación con su movimiento con localidades cercanas.

Estabilización de casos

Según ha explicado el responsable sanitario, Castilla-La Mancha está apreciando "estabilización" de los contagios, con un ligero descenso, "anecdótico", tras los datos registrados en la última semana --la 44--, por lo que podría encontrarse en "una nueva meseta" pues no hay un "aumento exponencial" de los mismos. "Estamos logrando que la curva, si bien no nos satisface, sea considerablemente más plana", ha asegurado Camacho.

El director general de Salud Pública ha indicado que sigue "siendo preocupante la existencia de pacientes ingresados" --900 entre cama convencional y UCI--, pero ha destacado que Castilla-La Mancha se encuentra entre el octavo y noveno puesto en cuanto al número de ingresados en cama convencional y el undécimo en pacientes UCI, si bien se tienen en cuenta las cifras de pacientes hospitalizados y el volumen total de población en la Comunidad autónoma.

A pesar de los datos, Camacho ha considerado que "afortunadamente" la región no está "teniendo que soportar momentos de tensión como en la primera ola". Así, ha puesto como ejemplo que desde el primer caso que se detectó el 29 de febrero hasta el 31 de marzo --pasadas cinco semanas-- se registró el mayor pico en hospitalización convencional --3.500 pacientes-- y tres o cuatro días después se registró el mayor pico de pacientes UCI con cerca de 400.

"En aquellas circunstancias, en poco más de cinco semanas la tensión en el sistema sanitario fue absolutamente descomunal, en esta segunda, con mucho esfuerzo por parte de todos estamos logrando que la curva, si bien no nos satisface, sea considerablemente más plana".

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