18 de diciembre de 2017
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PEDRO ALONSO ORTIZ, PERICO

Fallece en Toledo un sindicalista "imprescindible" que huyó del protagonismo

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Tras el fallecimiento en Toledo del sindicalista Pedro Alonso Ortiz, CCOO nos ha remitido un sentido obituario que reproducimos íntegro:

"Ayer despedimos a Pedro Alonso Ortiz. Tras una larga y dolorosa enfermedad, Perico descansa en paz. Tras una vida de entrega y compromiso, permanece con nosotros, en el alma de las CCOO, como referente ético. Cálido y callado; tan humilde como valioso. Imprescindible. 

Perico nació en 1950 en Linares; pero con un año le llevaron a vivir a Madrid. Se crió en el Pozo del tío Raimundo, hervidero de sindicalistas; se hizo hombre con el maestro García Salve, el cura Paco

Desde joven se integra en el movimiento obrero, que no dejó hasta su muerte. Fue miembro del comité de empresa de Iberdrola hasta su jubilación. Logró, junto a un puñado de compañeros, primero unos pocos, luego muchísimos, asentar las CCOO de Toledo y de Castilla-La Mancha. 

Su nombre nunca fue muy conocido, nunca ocupó tribunas ni cargos de relumbre, pero para el sindicato fue siempre fundamental. Ayer, muchos viejos compañeros de Iberdrola, muchos viejos y muchos jóvenes compañeros de las CCOO de Toledo, acudimos a darle nuestro último adiós, a dar un abrazo a su viuda, a sus hijas, a su hijo, a sus nietos… 

Pedro Alonso Ortiz fue ante todo una buena persona, querido y admirado por todos los que le conocíamos. Sus principales valores fueron la generosidad y la solidaridad con los más desprotegidos, así como su honestidad. 

Ya jubilado, siguió siempre a disposición del sindicato. Colaborando en todo calladamente, humildemente. Sin dejar jamás de aportar y de sumar. 

En junio del 2007, las CCOO de CLM le pidieron que asumiera la secretaría de la cooperativa de viviendas de Vitra en Castilla-La Mancha; contribuyendo desde allí, como siempre de forma desinteresada, en la construcción de más de 7.500 viviendas en la región. Dedicación, entrega, compromiso: esa fue su forma vivir. 

En sus últimos años nunca perdió su humor, su optimismo; cosa que los más cercanos admiraban de él. Perico sabía cómo nadie sonreír frente a los traspiés de la vida. 

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Otros hombres luchan un año y son mejores. Pero los hay que luchan toda la vida y estos son los imprescindibles. 

Hasta siempre compañero".

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