16 de noviembre de 2019
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40 FALLECIDOS DESDE 2006

El País dedica un triste reportaje a la carretera castellano-manchega "de la muerte"

El diario El País publica este domingo un reportaje sobre la situación de la N-430, que une las provincias de Badajoz y Ciudad Real, acumulando 40 fallecidos desde 2006. "Al abrigo de las colinas de encinas pobladas por rebaños de cabras y ovejas, la carretera, llena de curvas, asfalto cuarteado y marcas de frenadas conduce a Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real, 1.200 habitantes)".

El alcalde, Venancio Rincón, expresa el enfado de los vecinos al periódico de Prisa: “Nos estamos desangrando”. El regidor socialista y jornalero, de 38 años, asumió el cargo en 2011. Hablar de la carretera de la muerte le hace subir el tono: “No hay día en el no haya un accidente”.  En 2013, cuenta El País, Rincón concluyó que no bastaba con colgar imágenes de los siniestros en sus redes sociales. Las constantes llamadas a su móvil, para avisarlo cada vez que se producía una desgracia, le hicieron perder la paciencia. Decidió reactivar una antigua asociación que unía a las localidades de Ciudad Real y Badajoz afectadas por la carretera: la Plataforma N-430. Y, al poco tiempo, se sumaron 52 municipios, todos con la misma exigencia: desdoblar la nacional y convertirla en la nueva autovía A-43.

Después de tres accidentes más en la última semana, la presión social y mediática se ha redoblado, y los parlamentos de Castilla-La Mancha y Extremadura han aprobado por unanimidad mociones para que Fomento, titular de la vía, actúe. Sin embargo, el ministerio ha pedido a los gobiernos autonómicos que antes se pongan de acuerdo sobre el trazado de la nueva autovía, pues Toledo prefiere que un tramo transcurra más hacia el sur para conectar Puertollano. La portavoz del Gobierno castellano-manchego, Blanca Fernández, admite las discrepancias entre los dos ejecutivos socialistas: “No nos hemos sentado en serio a hablar del asunto con Extremadura”.

Y el final del reportaje es sobrecogedor: "Dos personas asan castañas frente a la iglesia de Puebla de Don Rodrigo. Cae la noche festiva y los niños juegan en la calle, ajenos a una realidad que ha llevado a cuatro familias a marcharse del pueblo. El lunes sus padres deberán jugarse la vida para llevarlos al colegio".

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