05 de diciembre de 2019
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EL MÁS GRANDE DE CASTILLA-LA MANCHA

El agua del Acuífero 23 convierte en río al Guadiana, que llega de nuevo a Las Tablas

El agua del Acuífero 23 ha vuelvo a manar en plena Llanura Manchega para convertir en río al Guadiana, que desde hace unos días vuelve a llevar aportes de agua a una parte de las tablas fluviales del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real.

El acuífero 23, uno de los más grandes de España, con una superficie de 5.500 km2 y una capacidad de embalse en torno a los 12.000-15.000 hectómetros cúbicos, ha vuelvo a recuperar sus niveles en sus cotas más bajas, lo que ha provocado que desde la pasada semana el río Guadiana haya recuperado su cauce.

La finalización de la campaña de riegos de cultivos agrícolas, que durante la época estival provoca el descenso del acuífero, ha favorecido su recuperación durante el otoño y el invierno, hasta haberse podido ver nacer el Guadiana en el entorno del molino de Griñón, apenas unos kilómetros aguas abajo, de los conocidos como los Ojos del Guadiana.

El Jefe de Área de Hidrogeología Aplicada del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Miguel Mejías, en declaraciones a Efe, ha explicado que a unos 150 metros del molino de Griñón se están produciendo surgencias de agua que dan lugar a la circulación de 170 litros por segundo de agua por el cauce del río Guadiana.

Es en este punto donde se produce la salida del agua, porque es la zona donde "más baja está la cota de terreno y más cerca se sitúa el nivel freático".

Mejías ha señalado que la última vez que se registró circulación del agua fue el 26 de mayo de 2017 cuando en el molino de 'El Nuevo', aguas arriba del molino de Griñón, el IGME midió que circulaban 47,33 litros por segundo.

Hidrológicamente, esta situación es "lógica y esperada" pues "cuando se deja de regar se produce una recuperación de niveles del acuífero al volver el régimen estacionario", ha argumentado.

Menor evaporación

A ello también ha contribuido la menor evaporación del agua que se produce y los más de 50 litros por metros cuadrado de lluvia que registraron en enero.

Mejías ha comentado que es probable que los niveles de agua circulantes por el río vayan en aumento y puedan alcanzar hasta los 210 o 220 metros por segundo.

Pese a que son cinco los años de sequía que registra la provincia de Ciudad Real, el hecho de que el acuífero no lo refleje de manera tan acusada como lo hacen los pantanos, es porque se trata de un sistema mucho más complejo que los otros.

"Las aguas subterráneas no responden tan inmediatamente a la sequía como responden las aguas superficiales, porque existe una inercia en la recarga del sistema que aún es fruto del periodo húmedo que se registró entre el 2009 y el 2013", ha explicado.

Y ha agregado que el acuífero, a pesar de que sigue dando lugar a estas surgencias de agua va descendiendo "y, en el periodo 2016-2017, ha habido un descenso de algo más de un metro".

Ha insistido en que es cierto que, si se toma como referencia el periodo 2009-2017, se sigue registrando una recuperación positiva de 14 metros, lo que, de algún modo, nos dice que lo que ahora ocurre es que estamos viviendo de la recuperación de los años húmedos.

Mejías ha advertido de que "el sistema 23 es un acuífero con mucha inercia que, aunque no llueva ahora, seguirá recibiendo agua, pero, probablemente si no llueve en un año más, cada vez habrá menos agua y se dejará notar en que en algún momento volveremos a ver cómo el Guadiana deja de correr".

Por ello, ha abogado por "no lanzar las campanas al vuelo", dado que en 2016 el cauce estuvo sin agua sólo durante los meses de agosto, septiembre y octubre, mientras que el pasado año el agua dejó de correr a finales del mes de mayo, para volver a manar en las últimas semanas.

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