21 de noviembre de 2019
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JUCIO CONTRA SERGIO MORATE

"Levanta la cabeza, desgraciado, y mira a mi madre a la cara"

Morate durante el juicio
Morate durante el juicio

 

Durante la primera sesión del juicio contra Sergio Morate, acusado del asesinato de su exnovia, Marina Okarinska, y una amiga de ésta, Laura del Hoyo, la hermana de Marina, Alina Okarinska, se ha dirigido directamente al presunto asesino nada más entrar a la sala de vistas para espetarle: "Levanta la cabeza, desgraciado, y mira a mi madre a la cara".

Posteriormente, ha explicado a preguntas de la Fiscalía que Morate "controlaba cada paso que Marina daba". "Mi hermana, por ejemplo, venía a mi casa, y cada dos por tres le llamaba para preguntar qué hacía. Siempre le vigilaba".

Ha relatado además que Sergio Morate llegó a viajar hasta Ucrania cuando Marina ya estaba asentada en su país de origen toda vez que puso fin a su relación amorosa.

"La madre de Morate estaba destrozada"

En su testimonio, ha dicho que la tarde en la que desaparecieron Laura y Marina acudieron a la casa de Morate, donde ya se encontraba la policía. Allí, coincidieron con la madre de Morate, quien "estaba destrozada".

Había contactado previamente con ella por teléfono para preguntar por Morate y por si conocía el paradero de Marina y Laura. "Me dijo que no sabía nada, y que Morate había pasado a cenar y se había ido muy rápido".

A preguntas de su abogada, ha reconocido que en dos ocasiones ha tenido que dejar sendos puestos de trabajo a instancias de Morate a quien "no lo gustaba" sus labores. En ambas ocasiones, ha dicho, dejó dos establecimientos hosteleros para pasar a trabajar con la familia de Morate, en su tienda de muebles primero y en el restaurante de un tío suyo después.

"Ella quería ponerle fin. Eran incompatibles. Al final, incluso dormían en camas separadas", ha dicho Alina, quien ha detallado que Marina regresó a Cuenca para trabajar en Semana Santa para "no fallarle" a la dueña del establecimiento hostelero, con quien se había comprometido.

Según Alina, el control de Morate hacia su hermana era tal que incluso accedía a su teléfono móvil. "Mi hermana tenía cuentas en redes sociales ucranianas, y él llegaba a utilizar un traductor para entender los mensajes", ha detallado. Además, ha dicho desconocer si Morate llegó a maltratarla físicamente, pero sí que ha reconocido que le insultaba.

Testimonio de los padres

De su lado, la madre de Marina, Olga Okarinska, ha dicho a preguntas del Ministerio Fiscal que su hija vivía desde hacía ocho años en España, y que conocía a Sergio Morate por su relación amorosa, que duró unos cuatro años.

Ha reconocido que tenía conocimiento de que Morate ejercía control sobre Marina, si bien nunca tuvo constancia de que hubiera sufrido algún tipo de maltrato físico.

Según ha dicho, fue en el mes de marzo cuando Marina puso fin a su relación y regresó a Ucrania, tras lo que Morate le llamó por teléfono para preguntar por su hija.

Marina, según el testimonio de su madre, regresó a Cuenca en el mes de abril, coincidiendo con la Semana Santa, para trabajar en un restaurante del Casco Histórico de Cuenca, periodo en el que no volvió a tener relación con Morate.

Toda vez que regresó a Ucrania, ha asegurado que Sergio llamó a Marina para pedirle que regresara a la vivienda que habían compartido a recoger sus enseres, ante lo que ella se negó reiteradamente hasta el día de los hechos.

Integrada en la familia de Morate

A preguntas de su abogada, ha desvelado que Marina estaba muy integrada en la familia de Morate, llegando incluso a intervenir en el cuidado de familiares suyos. Ha dicho además que dejó un trabajo anterior en una conocida pastelería de Cuenca para irse a trabajar al restaurante del tío de Morate, algo que se produjo por mandato de su novio.

De su lado, el padre de Marina, Yevhne Okarinsky, ha manifestado que la primera vez que su hija regresó a España desde Ucrania para trabajar en Semana Santa en un restaurante conquense, Sergio Morate contactó con él para ir juntos al aeropuerto a recogerla, algo a lo que se negó después de que Marina le dijera que no quería verle. Una vez en el aeropuerto, se encontró con Morate, que finalmente había ido por su cuenta, donde Morate y Marina llegaron a verse.

También ha relatado que un día después de la desaparición de Marina y Laura, preguntó a familiares de Morate si tenían conocimiento de dónde podrían encontrarse.

Marina no denunció por respeto a la madre de Morate

Una amiga íntima de Marina Okarinska, Bárbara M., ha revelado durante el juicio contra Sergio Morate por doble asesinato que el acusado maltrataba físicamente a su exnovia, pero ésta nunca denunció este extremo por "cariño y respeto" a la madre del acusado.

Además, ha manifestado que la exnovia de Morate le había comentado en alguna ocasión que el acusado "le perseguía". "La última vez que vino a mi casa me dijo que tenía miedo, que se sentía perseguida, que estaba asustada. Hasta cuando venía a mi casa después del trabajo, más de una vez, estando en la cocina, veíamos el coche de Sergio dando vueltas", ha manifestado.

"Muchas veces mi madre y yo le cogíamos del brazo y le decíamos que denunciara", ha dicho Bárbara, quien ha subrayado que la madre de Sergio era conocedora de esos malos tratos. "Sergio una vez intentó ahogarla con sus propias manos, y ella le pegó una patada en los testículos", ha dicho Bárbara, añadiendo que en alguna ocasión el acusado llegó a culpar a esa patada del cáncer que sufrió posteriormente.

Según ha dicho, incluso en alguna ocasión presentó moratones en la cara y en el cuerpo. Bárbara, que se ha derrumbado durante su intervención, ha desvelado igualmente que realizó una grabación de una conversación mantenida con Marina, en la que le contaba que tenía miedo. Tal y como ha señalado, grabó esa conversación porque tenia el presentimiento de que era "la última vez" que la iba a ver.

Esta grabación, que ha sido reproducida en el juicio, ha sido de los pocos momentos en los que Morate ha cambiado el gesto, que se ha mantenido frío durante todo el día.

Morate insinuó que contrataría a alguien para "liquidar" a Marina

En la conversación, según ha subrayado Bárbara, Marina le llega a confesar que en alguna ocasión Morate había insinuado que podría llegar a contratar a alguien para "liquidarla".

"Me contó que se tenía que ir a Ucrania por ciertas cosas. Quería escapar, quería huir", ha insistido, asegurando que Marina le relató cómo le perseguía y que le había sido infiel en reiteradas ocasiones.

A preguntas del abogado de la familia de Laura del Hoyo, ha corroborado que Marina temía por su vida, que se fue a Ucrania por miedo y por "solucionar unas cosas".

La madre de Laura pide que Morate le mire a la cara

La madre de Laura del Hoyo, María C., ha rememorado el día de los hechos, recordando que salió a andar y visitó a una amiga, y en torno a las 22.30 horas recibió una llamada de Sonia, la hermana de Laura.

"Mamá, mira qué horas son, Laura no me coge el móvil. Estoy preocupada", dijo Sonia, según el testimonio de la madre, tras lo que fueron a poner la correspondiente denuncia a comisaría.

Regresando a casa, según ha relatado, encontraron el coche de Laura aparcado en una céntrica calle, tras lo que llamaron a la Policía. Al abrir el coche encontraron todas las pertenencias de Laura, a excepción del teléfono móvil.

Ha pedido al finalizar su testimonio poder colocarse en frente de Morate. "Quiero que me vea la cara", ha dicho, pero el presidente del tribunal no lo ha permitido.

De su lado, una de las hermanas de Laura, que cada vez que hacía referencia al acusado le nombraba con nombre y apellidos y enfatizando mucho su pronunciación, ha recordado el momento en el que, una vez tuvieron constancia de que Laura y Marina habían desaparecido, acudieron a la casa de Morate, donde se encontraron con la madre del acusado. "Estaba muy nerviosa".

En esta sesión vespertina están llamados a declarar hasta 16 testigos, y ya han pasado por la sala de vistas los padres y hermanas de Laura del Hoyo. Además, el hermano de Sergio Morate, que ha comparecido por videoconferencia; la madre, María Jesús G.; y el padre, Agapito M., han rechazado contestar a las preguntas de los letrados.

La exjefa de Marina corrobora los malos tratos de Morate

Por la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Cuenca también ha pasado quien fuera jefa de Marina en el restaurante del Casco Histórico de Cuenca. Según su testimonio, la relación entre ambos era "de posesión y acoso". "La seguía fuera del trabajo, le acosaba por teléfono y estaba siempre muy pendiente de ella".

Según ha dicho, una vez le contó un episodio en el que una noche "la dejó en un monte metida dentro de un coche, y él se quedó fuera esperando cuatro o cinco horas hasta que se aburrió".

"Marina era muy valiente y muy luchadora. Mostraba preocupación, pero miedo, quizá lo tenía, pero no quería preocupar a los demás", ha manifestado María Luisa, quien ha reconocido que en una ocasión detectó moratones en uno de los brazos de Marina. "Le pregunté que qué era eso, y me dijo: 'Ya sabes'".

La exnovia de Morate, según el relato de su exjefa, dejó el trabajo en el establecimiento hostelero "obligada" porque Morate le pidió en Navidad que regentara una tienda propiedad de la familia en un centro comercial, alegando que si no accedía, iban a tener "bronca".

María Luisa ha revelado además que Marina redactó "un documento" a Gómez Cavero --ahora abogado de Morate-- para que éste "no se fuera de rositas" si le pasaba algo.
"Lo que más me sorprendió es que una persona de 22 años tenga que hacer un testamento por si le pasaba algo", ha afirmado.

En este momento ha tenido un pequeño encontronazo con el abogado de la defensa, toda vez que éste le ha preguntado por qué razón no denunció nunca los presuntos malos tratos, remarcando que la propia testigo llegó a ser orientadora laboral en el Instituto de la Mujer.

Testifican dos tías de Morate

De otro lado, Ana María M., también tía de Morate, ha contado que el día de los hechos el acusado acudió a su vivienda de Chillarón a cenar, donde pasó poco tiempo, saludando tanto al llegar como al marcharse.

La tía, que ha reconocido que se fue de casa "con mucha prisa", ha indicado que no tenía conocimiento de que tuviera previsto un viaje inminente a Rumanía.

Fue esa misma noche cuando se enteró de la desaparición de Marina y Laura por la visita de la Policía a Chillarón, y ha negado que tuviera contacto con él desde la cena hasta la detención.

Preguntada por si ha vivido algún episodio violento entre Sergio y Marina, ha negado rotundamente que eso se produjera en su presencia. "Les he visto enfadados alguna vez, pero violencia no".

María Luz G., también tía de Morate, ha dicho desconocer si entre Marina y Sergio había mala relación o que hubiera habido episodios de malos tratos.

Otra testigo confirma moratones y que intentó extrangularla

La madre de una amiga de Marina, María N., ha confirmado que en alguna ocasión ha visto "moratones" en el cuerpo de la víctima e incluso que en verano vestía de manga larga para que no se le vieran las marcas.

Igualmente, ha dicho tener constancia de que Marina sentía "temor" por Morate y que esa era la razón por la que quería volver a Ucrania. "Decía: 'Este tío me va a matar'".

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