EL JURADO POPULAR HA COMENZADO LA DELIBERACIÓN

Escalofriante relato pericial de cómo el parricida de Socuéllamos mató a su padre

Audiencia de Ciudad Real. Imagen de archivo Audiencia de Ciudad Real. Imagen de archivo

Los peritos forenses que han declarado este miércoles en la sesión del juicio que está juzgando a Carmelo I.G., acusado de un delito de homicidio doloso por haber dardo muerte a su padre de 82 años, en mayo de 2019, en Socuéllamos (Ciudad Real), han asegurado que este murió de un sólo navajazo.

Durante su declaración ante el tribunal popular que juzga a Carmelo I.G. en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, los forenses han señalado que el cadáver del padre presentaba cuatro heridas causadas por una navaja, si bien la más importante, una de 6,5 centímetros inciso penetrante, producida por una navaja de once centímetros, fue la que le causó la muerte a su padre.

Los forenses ha comentado que esta herida le causó al fallecido daños en órganos vitales de la zona del cuello como arterias, venas y nervios que provocaron la muerte.

En el suelo

Durante su declaración también han señalado que la muerte de Domingo I., el padre de Carmelo I.G., se produjo en el suelo y no sobre la cama de su dormitorio a tenor de las manchas de sangre encontradas y analizadas.

También han mantenido que la víctima presentaba heridas defensivas, lo que demuestra que trató de defenderse de su agresor, que también presentaba en el momento que fue explorado en el cuartel de la Guardia Civil erosiones compatibles con lesiones defensiva.

Los forenses han dicho que el retraso mental ligero que presenta el acusado, unido al hecho de que había consumido alcohol y cocaína, le llevaron a tener las condiciones parcialmente alteradas, si bien era consciente de lo que hacía.

También han explicado que durante el reconocimiento que hicieron al acusado, les reconoció los hechos e, incluso, les dijo no saber porqué había actuado así, para señalarles que cuando se marchó de su casa no sabía lo que le había pasado a su padre.

Pruebas

Durante la sesión del juicio también se han presentado otras pruebas periciales y se han practicado pruebas toxicológicas que han confirmado que el acusado, desde seis meses atrás, al menos, consumía de forma habitual cocaína y alcohol.

En la sesión también ha declarado el único amigo del parricida, quien ha explicado que él conocía la mala relación que tenían padre e hijo, porque su padre era muy severo y no trataba bien a su hijo y hermanas.

Ha ampliado que durante las horas previas a los hechos había estado bebiendo con él, e incluso cenando, tras lo cual lo dejó con síntomas de estar bebido y de haber consumido cocaína. En cualquier caso, ha reconocido que nunca le dijo que su intención era la de matar a su padre.

Los miembros del jurado también han podido escuchar, finalmente, la llamada que la hermana del acusado realizó al 112 en la que a lo largo de casi cuatro minutos refiere que su hermano estaba cogiendo del cuello a su padre ahogándolo y que se encontraba herido.

Las partes han presentado sus informes finales ante la sala y han elevado a definitivas sus calificaciones. La sesión del juicio ha concluido con el turno de palabra del acusado, quien ha reconocido que "cometió un delito sin querer" y que quitó la vida a su padre porque "iba bebido y drogado y no sabía lo que estaba haciendo".

Y, ha asegurado que "ahora me arrepiento de lo que le hice a mi padre" por lo que ha pedido a sus hermanos y hermanas que "me perdonen por ello", ha finalizado. Esta tarde está previsto que la presidenta de la Sala entregue el objeto del veredicto al jurado para que comience su deliberación final.

El jurado popular empieza a deliberar

El jurado popular que decidirá el veredicto de culpabilidad o inocencia del acusado ha comenzado este miércoles la deliberación tras recibir el objeto del veredicto.

La Audiencia Provincial de Ciudad Real ha acogido por la tarde la vista pública en la que el presidente de la Sala ha entregado a los miembros del jurado el objeto del veredicto, que conforman las preguntas que tiene que responder durante la deliberación en base a toda la prueba que se ha visto durante el juicio para llegar a un veredicto de culpabilidad o no.

El ministerio fiscal ha pedido para el acusado una pena de trece años y medio de cárcel, que la defensa ha rebajado a menos de diez años, al considerar el delito de su defendido como un homicidio atenuado por confesión, discapacidad intelectual, arrebato u obcecación, y actuar bajo los efectos del alcohol y las drogas.

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