DENUNCIAN EL ESTADO DEL TAJO Y LOS EMBALSES DE CABECERA

La denuncia de los municipios ribereños surte efecto y la ONU prepara un informe sobre el "expolio trasvasista"

El embalse de Entrepeñas, en una imagen de este año. Foto: Europa Press El embalse de Entrepeñas, en una imagen de este año. Foto: Europa Press

La Asociación de Municipios Ribereños ha acudido ante la Organización de Naciones Unidas para defender su derecho al agua frente al "expolio trasvasista". Confía en que su petición de ayuda sea escuchada, una vez que la información ha sido recibida, y cree que en otoño de este mismo año podría iniciarse el proceso para que su voz sea escuchada en la sede de las Naciones Unidas.

En nota de prensa, la asociación ha informado de que el Relator Especial sobre los derechos humanos y el medio ambiente, David Boyd, prepara un informe temático centrado en los derechos humanos y las obligaciones relacionadas con una biodiversidad y unos ecosistemas sanos.

La asociación ha enviado la información pertinente para denunciar la situación del río Tajo y de sus embalses de cabecera. "Si el Gobierno de España no actúa, acudiremos a quien tengamos que acudir, como ya hicimos con la Unión Europea, proceso que sigue su trámite, para defender los intereses de nuestros municipios y del río Tajo, patrimonio de todos los españoles y portugueses, patrimonio de todos los europeos", ha defendido la presidenta de los ribereños, María de los Ángeles Sierra, que firma el documento preparado por el técnico de la asociación.

Mala política del agua

Dicho informe, han explicado, tiene el objetivo de evidenciar la mala implementación que realiza el Reino de España de la política de aguas, así como los incumplimientos tanto de la legislación nacional sobre Aguas, Medio Ambiente y protección de ecosistemas, como de la que emana de los compromisos con la Unión Europea.

"Algo que ha producido un impacto importante en los municipios ribereños, privándoles del derecho a disfrutar de sus recursos naturales y de un medio ambiente saludable, provocando a su vez una pérdida del 20 por ciento de la población en los últimos diez años e impidiéndoles hacer uso del agua, incluso para abastecimiento humano", han denunciado los ribereños.

Los ribereños consideran que los diferentes gobiernos "han ignorado" la situación de la cabecera del Tajo y de los embalses de Entrepeñas, Buendía y Bolarque, "quedando supeditados a las exigencias de un trasvase para una cuenca hidrográfica externa y lejana".

Impacto ambiental

Además, han recordado que el impacto ambiental es muy importante, tanto en los embalses de cabecera, que se vacían recurrentemente para enviar los recursos almacenados a la costa mediterránea española, como para el propio río y las ciudades que se sitúan aguas abajo.

De igual modo, han denunciado el daño que los cultivos intensivos sobre roturaciones, que en muchos casos califican de ilegales, están produciendo en la cuenca receptora, como puede observarse en el estado actual del Mar Menor, a punto de un nuevo colapso.

"Esto es así porque nunca ha habido un cambio de actitud real del Estado para solventar la problemática. Al contrario, ha legislado para mantener la situación", han añadido.

Por ello, reclaman la necesidad de consolidar una lámina de agua estable y adecuada en los embalses, que permita el mantenimiento de los ecosistemas, tanto lacustres como riparios, y a su vez permita el desarrollo de las posibilidades endógenas de las localidades y pobladores de sus orillas.

Expolio y maltrato

Los ribereños quieren disponer de sus recursos naturales, "ahora expoliados y maltratados", algo que consideran básico para asentar población, por lo que demandan el cierre inminente del Trasvase Tajo-Segura ante la ONU.

"Actualmente existe una transferencia de recursos y posibilidades entre la España interior y más pobre y la periférica y más rica. Esto contribuye al incremento de la brecha de renta entre los territorios, además de incrementar el despoblamiento en la denominada 'España vaciada'", han asegurado.

Así, consideran que el Estado debería compensar esa desigualdad y evitar las acciones que incidan en ello. "En este caso la estrategia debe consistir en potenciar los recursos endógenos, cerrar el trasvase Tajo-Segura e implementar acciones para que podamos recuperar, restaurar y aprovechar adecuadamente nuestros recursos durante tantos años esquilmados y expoliados", han terminado reclamando.

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