"RENOVACIÓN E HIGIENIZACIÓN DEL AIRE"

Así se puede minimizar el riesgo de contagio en lugares cerrados: la sencilla explicación de un químico

La pasada semana, el Dr. Ricardo Diaz explicaba de forma muy sencilla todos los factores a tener en cuenta para minimizar el riesgo de contagio en lugares cerrados a través de la interesante vídeoconferencia organizada por ARQUICMA y titulada “Renovación e higienización de aire. ¿Ventilar es pasar frio?"

Según Diaz, los factores influyentes en la efectividad del contagio del virus son la concentración del patógeno (carga viral) que accede al individuo, por tanto a mayor concentración del patógeno, mayor será el riesgo de ser contagiado, y el tiempo de exposición al mismo, e igualmente a mayor tiempo de exposición al patógeno, mayor probabilidad de ser contagiado.

 Los tipos de trasmisión del virus son por contacto con superficies (contacto indirecto), que es debido a las a las gotas mayores de 5 micras expulsadas durante la respiración que, por la fuerza de la gravedad, caen rápidamente sobre las superficies; y por aerosoles (contacto directo), que son gotículas con tamaño inferior a de 5 micras, gobernadas por las fuerzas electrostáticas entre ellas, haciendo que no caigan, sino que se mantengan en el ambiente tendiendo a ocupar todo el volumen disponible.

Puesto que estas gotículas se mantienen en el ambiente, el contagio por aerosoles al aire libre es más difícil si se mantiene la distancia. Sin embargo, en locales cerrados, como aulas y oficinas, donde ocupan todo el espacio, no hay distancia de seguridad, por lo que se hace necesaria la ventilación para reducir la carga contamiante del ambiente. Los métodos para para reducir el riesgo de contagio en espacios cerrados son el uso de mascarillas higiénicas, que bloquean solo partículas mayores de 5 micras y por ello están recomendadas para personas sanas, quirúrgicas, con una mayor capacidad de filtración que las higiénicas y recomendadas para sospechosos de contagio, o FFP2, que son las únicas que protegen tanto de contagio personal como de propagación y por tanto recomendadas para sanitarios y convivientes con infectados. Ricardo Díaz señala que es importante tener en cuenta que "ninguna es 100 % eficaz y deben ir siempre bien colocadas".

Otro método para prevenir el Covid, según explica el doctor, es actuar sobre el medio con una correcta ventilación e higienización. "Ambas operaciones por separado reducen el riesgo de contagio, pero la suma de ambas minimiza el riesgo". La ventilación e higienización “no son un pret a porter, es un traje a medida para cada aula o espacio cerrado, ya que cada espacio tiene una morfología y es ocupado por un número de personas y con edades diferentes”. Por tanto, ¿Cómo se puede ventilar e higienizar bien?

En el proceso de respiración, además de las gotas, se expulsa CO2, que se puede medir de forma sencilla y que se ha verificado que es proporcional a la concentración de aerosoles. Una vez que se sabe medir el CO2 en al ambiente, que es proporcional a la concentración de aerosoles, se puede evaluar la forma de actuación para la correcta ventilación, sin renunciar al confort térmico, y la higienización.

En el exterior, dependiendo de la zona sea rural o urbana, la concentración de CO2 estará en 350-450 ppm. Sin embargo, en los espacios cerrados habría que medir el CO2 antes de ser ocupados y, si se alcanzasen las 700 ppm, habría que ventilar rápidamente abriendo todo tipo de ventanas y puertas hasta reducir la concentración de CO2 a los valores iniciales. A esto es a lo que se llamaría "ventilación por choques", que afectaría sobre el confort térmico, ya que se reduciría el CO2 y la carga contaminante, pero también la temperatura y provocaría el aumento de otras enfermedades por enfriamiento.

Así pues, la recomendación, según Diaz, sería la ventilación continua, que consistiría en medir la concentración de CO2 con frecuencia (cada media hora) y conseguir una renovación lenta que permita mantener el CO2 por debajo de 700 ppm, lo que mantendría el confort térmico.

No obstante, la ventilación debe ser evaluada para cada espacio específico y se puede llevar a cabo mediante el calentamiento en las zonas bajas (preferiblemente con convectores, calefactores o radiadores con un ventilador para remover el aire caliente) y la extracción del aire caliente que asciende y arrastra los aerosoles por zona alta en el lado opuesto del espacio.

Un espacio "crítico" en colegios es el comedor, donde, al ser un espacio cerrado donde no se mantiene la mascarilla, el riesgo es mayor y por tanto hay que ventilar e higienizar correctamente con equipos instalados por profesionales. Otro espacio crítico son las zonas con calefacción por el techo, como suelen ser las oficinas, "ya que el calor se concentra en la zona superior del espacio, creando una barrera para la dispersión de los aerosoles producidos por los ocupantes, aumentando por tanto la concentración de estos aerosoles en la zona inferior e incrementando el riesgo de contagio". Por ello, según afirma Diaz, es importante evaluar la correcta ventilación con la medición de CO2 y la higienización del espacio".

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