SITUACIÓN CRÍTICA EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS

Castilla-La Mancha afronta la tercera ola pagando las facturas de la Navidad y la borrasca Filomena

Castilla-La Mancha se encuentra en un momento crítico. La región, posiblemente la que se ha visto más golpeada por la borrasca Filomena, afronta la tercera ola del coronavirus con los casos y la incidencia al alza y teniendo que lidiar tanto con la Covid-19 como con unos arduos trabajos de recuperación de unas infraestructuras que han quedado debilitadas por el temporal. 

A la comunidad le toca ahora, como a todas, pagar la factura de la Navidad en lo que se refiere a la situación sanitaria. La temida tercera ola ha llegado con unas cifras que vaticinan un colapso en cuanto a la presión asistencial a nivel nacional, algo de que todo apunta a que no se escapará la región. La incidencia acumulada de 780 casos por cada 100.000 habitantes se sitúa entre las más altas de España, lo que ha motivado restricciones generalizadas en prácticamente todo el territorio de la comunidad. 

Unas medidas que quizás no sean suficientes para contener un golpe que se espera para la próxima semana, cuando los casos puedan multiplicarse y complicarse, derivando en ingresos hospitalarios, muchos de ellos en las UCI. De hecho, algunas de las gerencias de la región ya han empezado a activar sus planes de emergencias, como es el caso del Hospital de Albacete, que ante el volumen de ingresos que espera registrar ya ha cambiado de ubicación, como figura en su plan, las urgencias pediátricas para que no se junten con las de adultos. 

Toledo, en el ojo del huracán

Si la situación es compleja en toda la región, en Toledo pueden multiplicarse sus nefastos efectos. Durante lo más crudo del temporal, el Hospital Virgen de la Salud, donde se encuentran un gran número de enfermos de Covid-19, ha mostrado todas las deficiencias que padece el centro. Desperfectos que se han acrecentado con las averías a causa del frío y que incluso dejaron sin calefacción a todo el edificio

Si bien el hospital puede considerarse el talón de Aquiles de la ciudad a la hora de enfrentarse a la tercera ola, tampoco ayuda el hecho de que las comunicaciones siguen siendo limitadas en una ciudad que prácticamente se encuentra ante una segunda semana de reconstrucción. En muchos viales todavía no se ha actuado y la mayoría sólo tienen un carril habilitado, mientras que el transporte público también se encuentra muy restringido. 

De este modo, en la capital regional la batalla contra la tercera ola tendrá que librarse de manera simultánea a la lucha contra el caos que ha dejado a su paso la borrasca Filomena. Sólo a mediados de semana se espera que la meteorología dé una tregua a la ciudad. 

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