20 de octubre de 2019
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ASESINADA MIENTRAS PASEABA A SUS PERROS

La castellano-manchega Miriam recibió hasta 90 puñaladas de varias armas: puede haber más detenciones

Miriam Vallejo junto a uno de sus perros
Miriam Vallejo junto a uno de sus perros

El cadáver de Miriam, la joven de 25 años natural de Alovera (Guadalajara) que fue asesinada en Meco (Madrid) en enero, tenía más de 90 puñaladas y de diferentes armas, según los datos a los que han tenido acceso las partes, que este miércoles han participado en una vista sobre la permanencia en la cárcel del único detenido por el crimen.

La Sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado este miércoles la vista sobre el recurso de apelación presentado por la defensa del acusado contra su ingreso en prisión, al alegar que no se cumplen las condiciones para esta medida.

Las fuentes han precisado que el cadáver de 'Mimi' presentaba más puñaladas de las que se vio originalmente, hasta noventa, y que eran de diferentes armas.

Durante la vista, la Fiscalía se ha mostrado contundente sobre la culpabilidad de Sergio S.M., de 29 años, tras su arresto en agosto. Ambos eran compañeros de piso junto a una tercera persona, novia del arrestado y amiga íntima de la víctima. Los abogados del caso no descartan que pueda haber más detenciones, según las fuentes.

El cuerpo de Miriam Vallejo fue encontrado en enero en un campo de la localidad madrileña de Meco cosido a puñaladas y el presunto autor fue arrestado y enviado a prisión el pasado mes de agosto.

La coartada que el detenido esgrimió en un principio era que cuando ocurrieron los hechos estaba jugando con una videoconsola y aunque se constató que efectivamente estaba en línea, unidades especiales de la Guardia Civil comprobaron después que, a pesar de ello, no la estaba manejando.

La detención de Sergio, en el marco de la Operación Frontera Madrid, tuvo lugar en su domicilio de Azuqueca de Henares (Guadalajara), donde los agentes se incautaron también de material informático, teléfonos móviles y ropa para analizar en el laboratorio por si hubiera restos biológicos de la víctima.

Se le requisó también un machete, aunque no fue el arma homicida, un cuchillo que se halló en el cuerpo de Míriam.

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