INTERVENCIÓN EN 'SALVADOS', DE LA SEXTA

El día en el que Bono se plantó ante el rey Juan Carlos y se negó a hacer lo que le pedía

Juan Carlos I, a la derecha, y José Bono, con corbata naranja, en una imagen de archivo Juan Carlos I, a la derecha, y José Bono, con corbata naranja, en una imagen de archivo

El programa 'Salvados', de La Sexta, dedicó la emisión de este domingo a la figura del rey emérito, Juan Carlos I, en el día en el que se cumplían 45 años desde su llegada al trono. Uno de los protagonistas de 'El Protegido', que es como se tituló el espacio en referencia a la inviolabilidad de la que gozó don Juan Carlos durante su reinado, fue el socialista castellano-manchego José Bono, ex presidente del Congreso de los Diputados y ex ministro de Defensa con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.

Y Bono, como siempre, dejó grandes titulares. El primero de ellos cuando contó al periodista Gonzo, conductor de 'Salvados', que un día tuvo que plantarse ante Juan Carlos I. El ex ministro de defensa aseguró que a don Juan Carlos nunca tuvo que "pararle los pies" pero que en "muchas" ocasiones le tuvo que decir que no al monarca, como un día en el que le "sometió a un despacho contundente y duro en el Palacio Real" pidiéndole que dejara de Jefe del Estado Mayor al general Alejandre.

"Le dije que siendo yo ministro de Defensa no iba a aceptar la propuesta que me estaba haciendo. Terminó llamando a Zapatero, que era el jefe del Gobierno, para decirle que el ministro de Defensa no le quería hacer caso", explicó Bono. "Yo le dije a Zapatero que si quería hacer caso a lo que decía el rey tenía que nombrar a otro ministro de Defensa", añadió el también ex presidente de Castilla-La Mancha.

Una llamada al teléfono del Congreso

En otro momento del programa, Bono reconoció que, siendo presidente del Congreso, Juan Carlos I le llamó "cuando no había pasado ni una hora", según recordó Gonzo, para agradecerle que no la Mesa de la Cámara Baja no había aceptado las preguntas de Izquierda Unida sobre sus supuestas cuentas en Suiza.

"Es cierto. En muchas ocasiones, presidiendo la Mesa, se encendía la lucecita del teléfono. Muchas veces era el presidente del Gobierno, otras veces algún ministro y muchas veces era el rey, que me daba su opinión sobre lo que estaba viendo en el canal parlamentario. Es normal que en un asunto que le afectaba directamente llamase y se interesara por lo que había ocurrido. Y se le informó con arreglo a la ley", contó Bono.

Ante dicha respuesta, Gonzo preguntó si aquello era normal y Bono dijo: "Si hubiesen preguntado por Gonzo, por sus rentas y sus casas, si usted fuera amigo o conocido mío me hubiera llamado para darme las gracias por haber defendido una posición de honorabilidad genérica". 

"El rey sabía que esa pregunta no podía ser tramitada, lo sabía, pero agradece el gesto de que el presidente del Congreso lo haga como amigo personal", añadió el ex ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, el otro protagonista de la charla. 

En otro momento de la entrevista, Bono insistió en la idea de que lo mejor que puede hacer la Monarquía española actualmente es apostar por la máxima transparencia, por los "bolsillos de cristal", y que bajo el reinado de Felipe VI "la situación es más transparente" que cuando reinaba su padre.

El papel de Corinna 

Sobre el papel de Corinna Larsen, quien fuera durante años "amiga entrañable" del actual rey emérito, Bono dijo desconocer si ella disponía de escolta pagada por el Estado durante sus estancias en España y lanzó un dardo hacia la alemana. "Creo que se atribuía funciones, intuyo que para ganar dinero, que no le había atribuido nadie. Tengo un informe en el que involucró a varias instituciones españolas para hacer unas exposiciones en Barcelona y Madrid, y se le pararon los pies de manera contundente por el Ministerio de Defensa", explicó.

Además, Bono recordó que en cierta ocasión, antes de un viaje real al extranjero, Defensa revisó la lista de personas del séquito de don Juan Carlos I y se percató de que aparecía Corinna: “Al no saber quién era, la taché de la lista y no viajó. Nadie que yo no conociera sus funciones podía volar en el séquito del rey. Al cabo de unos días me dijeron quién era, sí, pero yo no dejaba volar a nadie en el séquito del rey que no supiera quién era”.

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