SE CONTAGIÓ PERO SIGUIÓ TRABAJANDO EN EL HOSPITAL

La intrahistoria de la compra de los EPI en Castilla-La Mancha: "No ha sobrado material pero tampoco ha faltado"

Luis Ruiz Molina, secretario general del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM). Foto: Carlos Monroy para la JCCM. Luis Ruiz Molina, secretario general del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM). Foto: Carlos Monroy para la JCCM.

En medio de la pandemia, en los momentos más complicados de la crisis sanitaria, Luis Ruiz Molina contrajo la COVID-19 y tuvo que ser ingresado. Quizá su nombre ni siquiera les suene; quizá tampoco su cara les sea familiar pero es el secretario general del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) y, por tanto, máximo responsable de las compras de respiradores, mascarillas, batas o guantes. Una misión de vital importancia para la protección de los sanitarios en su lucha contra el coronavirus. Desde el hospital, aunque contagiado, siguió trabajando. "La gente llamaba porque no sabían que estaba ingresado y, como no estaba grave, respondía", ha contado a la agencia de noticias Efe, que ha preparado un interesante reportaje sobre el "estrés" y la "angustia" que sintieron los encargados de encontrar material de protección en un mercado que se convirtió en algo salvaje durante varias semanas.

Al salir del hospital, Luis Ruiz Molina siguió desde casa. Los peores días se vivieron la última semana de marzo y la primera de abril, con "muchísimos enfermos" en los hospitales, lejos aún de controlar la curva y sufriendo "la ley de la selva" en el mercado. "En la misma mañana cambiaban las ofertas", recuerda el alto cargo del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). También llegaban "muchísimas ofertas que han hecho perder mucho tiempo" porque "no había nada detrás", solo eran intermediarios que decían "que eran diez días", pero luego no podían asegurar la entrega. Así, para garantizar la llegada de material "había cuatro o cinco vías de entrada" y no fiaban todo a un único proveedor.

En términos generales, se han podido comprar unos 25 millones de unidades de artículos de protección sanitaria, como guantes, mascarillas, viseras y batas, en Castilla-La Mancha. Ruiz Molina sostiene que ello ha sido posible gracias a que se ha trabajado en equipo en toda la Consejería de Sanidad y el Sescam y le resta importancia a haber trabajado sin descanso durante la pandemia. "Hemos trabajado sábados y domingos y no es para darnos ninguna medalla. No hemos parado para que no faltase material y si teníamos que hacer cien o quinientas llamadas diarias, las hemos hecho porque era nuestra obligación", afirma el secretario general del Sescam.

Sin embargo, admite "un desgaste personal muy importante". "Parece que eres el responsable de que no lleguen los equipos a su destino", explica Ruiz Molina, quien rememora los días que llegaba, por ejemplo, un pedido de mascarillas. "Desde las ocho de la mañana llamando para saber a qué hora iban a llegar. Ha sido bastante angustioso".

Los camiones con material llegaban incluso de madrugada y hasta que no entraban en el almacén no se podía decir que se tenía, "porque cuando no faltaba espacio en el avión, era que se había parado en la frontera de salida o de entrada" de algún país, de forma que admite que "se han vivido días intensos".

Eso ocurrió en Turquía con los respiradores comprados por Castilla-La Mancha, "un problema más, añadido", indica Ruiz Molina, pero no el momento más duro de la crisis. "En esta operación no habíamos adelantado el dinero, sabíamos que no nos habían engañado porque no tenían el dinero, pero el gobierno turco cerró la frontera y hubo que hacer miles de gestiones desde el gobierno autonómico y ministerios" para que finalmente pudieran llegar a Castilla-La Mancha, recuerda.

En cuanto a las críticas recibidas sobre la falta de material, Ruiz Molina tiene otra "sensación distinta", porque "una cosa es que no haya sobrado y otra es que haya faltado" y añade que "se ha dado material con mucha precaución porque no se sabía si a la semana siguiente iba a haber más".

Por ello, y para evitar situaciones similares en el futuro, ve obligatorio aprobar una ley para que haya una reserva estratégica de material, aunque cree que si hubiera un rebrote grave, la sociedad está "en condiciones mejores, más preparados".

 

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