LA QUINTA DE ESPAÑA

Castilla-La Mancha, con la incidencia acumulada disparada, teme el "efecto Navidad" del coronavirus

FOTO: Ayuntamiento de Toledo FOTO: Ayuntamiento de Toledo

La llegada de la vacuna no puede ocultar la situación en la que se encuentra Castilla-La Mancha en plena celebración de las fiestas navideñas. Y es que la región recibe al último lunes del año siendo la quinta autonomía de España con la incidencia acumulada a catorce días más alta (320,53) y todavía sin conocer cuál será la repercusión que tendrá sobre la región el denominado "efecto Navidad" del coronavirus.

Los datos, que además llevan sin actualizarse por parte del Gobierno de España desde el 24 de diciembre a las 14:00 horas, no permiten ver cómo se ha comportado el virus en el primer puente navideño, desde la Nochebuena hasta este domingo, pero la situación de partida ya era muy delicada para la comunidad. Era una de las seis que estaba por encima de 300 casos diagnosticados en los catorce días precedentes, la quinta en este triste ránking por detrás de Baleares (474,40), Madrid (376,71), Comunidad Valenciana (376,24) y Extremadura (371,73). 

Por ello, se tiene especial temor ante la posibilidad de que los datos de este lunes puedan ser desfavorables y provoquen un aumento significativo de casos que obligue a tomar medidas restrictivas más drásticas para contener la epidemia. Además de la falta de datos precisos por las fechas festivas se une el factor del incremento de los encuentros sociales en sitios cerrados. Unos efectos que podrían hacerse visibles esta misma semana. 

El temido "efecto Navidad"

Son muchos los expertos que han alzado la voz para alertar de la peligrosidad que entrañan las navidades en cuanto a la propagación de esta epidemia. Una de ellas, Sandra López León, doctorada en Epidemiología y Genética Molecular por la Universidad de Erasmus en Róterdam, ha indicado en un reportaje para El Faro de Vigo que "es una situación realmente alarmante y terrible". 

Tal y como ella misma explica, una persona que se exponga al virus el 24 de diciembre podría alcanzar su máximo nivel de contagiosidad justo antes de Nochevieja y podría seguir transmitiendo el virus hasta el 7 de enero. A su vez, alguien que lo contraiga el 31 de diciembre, alcanzaría su jornada más crítica en cuanto a trasmisión el Día de Reyes. 

La advertencia de Sandra López es clara: "Lo que tienen que hacer las personas es celebrarlo con las personas con las que viven. Lo peor que se podría hacer sería estar con un grupo en Navidad y con otro el 31". Precisamente, se trata de un hábito difícil de cambiar en muchas familias españolas, que aprovechan estas fiestas para estar con las diferentes ramas de su familia mezclándose con varios grupos estables de convivencia en apenas quince días. Este escenario, denominado como el "efecto dominó" o "efecto Navidad" del coronavirus, puede convertirse en un cóctel fatal, al solaparse los contagios, cuyas nefastas consecuencias se empezarían a atisbar esta semana y se podrían confirmar en enero. 

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