LA ESTRELLA DE LA JARA

La curiosa historia de este pueblo toledano: sin coronavirus y con el primer nacimiento desde 1977

La Estrella, un municipio toledano perteneciente a la comarca de La Jara, ha registrado el primer nacimiento desde 1977, un bebé perteneciente a una familia de temporeros portugueses. Además, a esta buena noticia se suma otra importante, pues se ha conseguido llegar al mes de mayo sin ningún caso positivo por coronavirus. 

Alfonso Caja, alcalde de La Estrella, considera que la cooperación entre los vecinos, la Guardia Civil, el centro de salud y Cáritas, ha sido "primordial" para evitar que el COVID-19 haya llegado al pueblo. "En cuanto empezamos a pedir colaboración, la gente comenzó a hacerlo desinteresadamente. Las mujeres han estado haciendo mascarillas para aquellas personas que las han necesitado, las tiendas han puesto en marcha reparto a domicilio para los más vulnerables y desde el Ayuntamiento hemos estado pendientes de los más mayores".

En cuanto se decretó el estado de alarma, se suprimió el mercadillo y la venta ambulante. Además, "la gente está pendiente de los que vienen de fuera y, si viene algún vendedor ambulante, se le avisa de que no puede estar en el pueblo".

Según ha comentado Caja, el teléfono del Ayuntamiento está disponible 24 horas por si surge algún percance. "Si alguien se cae, se prende fuego o hay cualquier problema, nosotros les ayudamos en cuanto nos llaman". A las personas que están solas también se les llama por teléfono con frecuencia para ver cómo se encuentran y, además, el alcalde acude a la puerta de algunos vecinos personalmente.

En lo que respecta a la limpieza, el pueblo se desinfecta dos veces por semana. Concretamente, se fumigan las calles, las paradas de autobús y las puertas del Ayuntamiento, la farmacia y las tiendas. 

Aunque la gente ha cumplido a "rajatabla" el confinamiento, "desde la megafonía se han emitido mensajes para que se sigan acatando las normas de protección". Según ha señalado Caja, "en estos últimos días se han relajado las costumbres" y, por ello, han tenido que pasar también información a través de paneles y tiendas.

"Una vez que la gente se pueda trasladar a segundas residencias, controlaremos que esto no se desmadre, pero el coronavirus ha llegado para quedarse y hay que aprender a convivir con ello. Habrá que cambiar las costumbres, no besar ni abrazar, usar mascarilla y guardar las distancias", ha concluido el alcalde. 

 

 

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