ASÍ LO DEFINEN LOS REGANTES DEL TRASVASE

En Murcia llaman "pronunciamiento abertzale" al Pacto del Agua de Castilla-La Mancha

Embalse de Entrepeñas, en la cabecera del Tajo. Imagen de archivo Embalse de Entrepeñas, en la cabecera del Tajo. Imagen de archivo

El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS), Lucas Jiménez, ha dicho este lunes que el reciente pacto en Castilla-La Mancha es un pronunciamiento 'abertzale' porque supone nacionalizar una cuenca como castellano-manchega, lo que es abiertamente inconstitucional, aparte de ilegal cuando se trata de un bien de todos los españoles y no de una autonomía concreta.

Jiménez, en una entrevista concedida a EFE, ironizó con el hecho de que en ese pacto se insinúe que echarán una mano "a los pobrecitos que no tenemos agua para que se nos quede un precio de 30 céntimos el metro cúbico de agua desalada, cuando la media nacional de agua para regadío está en 2 céntimos, eso si partiera de comunidades históricas hubiéramos puesto todas las autonomías el grito en el cielo, pero como es Castilla-La Mancha, que no es sospechosa de una alzamiento de ese tipo, pues no ha producido".

Este pacto lo comparó al que se ha hecho en Murcia en defensa del trasvase, si bien en este caso se respetan los principios que se recogen en la Constitución Española y en la legislación en materia de agua, y no se habla del agua como una posesión autonómica.

Año hidrológico tormentoso

Por otra parte, indicó que este último año hidrológico ha sido "tormentoso", con cambios de opinión por parte del Ministerio para la Transición Ecológica, primero motivando los recortes al trasvase por la situación ecológica del mar Menor, y mas recientemente argumentando que hasta que no se consuman casi 40 hectómetros cúbicos de agua para regadío que están almacenados en el Segura no habría envíos, lo que "demuestra un total desconocimiento del sistema" de riego localizado, que requiere almacenar el agua.

"Eso es no entender lo variopinta que es la agricultura en el Levante donde los cultivos de cítricos están próximos a terminar la campaña y van a empezar a reservar agua para el verano, frente a cultivos hortícolas de invierno que tienen una demanda más concentrada en estos meses", agregó.

Advirtió asimismo que las desaladoras construidas en el Levante español "son muy antiguas", producen agua tres veces mas cara que la del trasvase y con un consumo de unos 4 kilovatios hora de energía para tan solo un metro cúbico, lo que en ningún caso podría defenderse como un sistema ecológico.

Para Jiménez, el agua debería ser en España igual que es la electricidad o el gas, y tendría que pagarse con arreglo a una tarifa nacional que suponga que el agricultor de cualquier parte del país pague lo mismo por un metro cúbico y no las diferencias abismales que existen en España, con agricultores que incluso no pagan o no llegan ni a un céntimo por metro cúbico, cuando en el Levante se están llegando a tarifas inasumibles para el pequeño y mediano campesino.

Preocupados

Comentó además que existen técnicos en la Confederación Hidrográfica del Segura que no están a gusto con esta situación que se está viviendo porque están preocupados por lo que puede suponer al final la deriva anti-trasvasista que se están produciendo en España.

Criticó, de igual modo, que por vez primera de las reuniones de la Comisión de Explotación del Trasvase Tajo-Segura se tenga que enterar por la prensa. "¿Cómo puedes introducir un comisario político en una comisión técnica cuando no tiene nada que ver con el trasvase ni tiene ni idea de lo que se habla allí, y a los usuarios del trasvase no les informas?", se preguntó en alusión a la invitación a un representante de los municipios ribereños. Ese ostracismo "no se ha visto nunca". "Las buenas formas se han perdido", se ha lamentado, al tiempo que echó en falta también una entrevista con la ministra del ramo, cuando en otras ocasiones siempre ha habido ese encuentro entre el ministro o ministra y los regantes del trasvase.

Por último, se preguntó que más se puede exigir a unos regantes a los que ya se les ha pedido de todo en los últimos años y que emplean incluso el 98 por ciento del agua depurada para su reutilización y que están trabajando en algunos casos con tecnología punta en riego con drones y sensores de humedad para ver exactamente cuando y donde necesita cada cultivo la gota de agua.

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