COPA EHF

Derrota para un Liberbank Cuenca al que no le salvo el rotundo apoyo de su gente

FOTO: Liberbank Cuenca
FOTO: Liberbank Cuenca

El Liberbank Cuenca acabó viéndose superado por un Oporto con más experiencia en Europa en su debut en la Copa EHF. Los de Lidio Jiménez aguantaron el tipo todo lo pudieron, hasta que los lusos pusieron la directa y se marcharon en el marcador para acabar imponiéndose por un resultado de 37-26. Con todo, para el recuerdo queda un estreno en el que los castellano-manchegos no estuvieron solos, apoyados por su fiel afición en un pabellón que se tiñó de rojo. 

Con el respaldo de los doscientos conquenses desplazados hasta tierras portuguesas para la ocasión, y porque el Oporto no permitió más y prefirió ver su pabellón sin registrar el lleno, salieron los visitantes a la pista. Maciel se encargó de frenar las embestidas del Oporto y el cuadro conquense logró entonces sacar sus primeras ventajas en el marcador, gracias a los lanzamientos de Dutra y Montoro. 

Tuvo que pedir un tiempo muerto el bando local y a partir de entonces mejoraron los portugueses. También ayudó la labor de Quintana en portería y encasquillamiento de la maquinaria ofensiva de los visitantes. A pesar de que Lidio Jiménez quiso reconducir la situación no lo consiguió, llegándose a los vestuarios con un 20-12 que dejaba muy a las claras que un mal momento se paga muy caro en Europa. 

Sin verdaderas opciones

La segunda mitad estuvo marcada por la holgada renta de los lusos, que les permitió gestionar el choque a su antojo hasta el final. Sólo en un momento en el que varias exclusiones dieron ventaja a los conquenses en efectivos, algo que se tradujo con varios goles fáciles que acercaron a los visitantes en el marcador. Sin embargo, conforme fueron recuperando hombres, los locales pisaron de nuevo el pie del acelerador para terminar de marcharse. 

De este modo, el choque llegó prácticamente decidido a los instantes finales, que acabaron resolviéndose con un claro 37-26 para el Oporto. al menos, al Liberbank Cuenca le queda el regusto de saber que su gente está con ellos en la aventura europea, que todavía no ha terminado y en la que intentará conseguir lo antes posible su primera victoria.

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