Blog de Lecturas

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Pedro L. Gayarre

Lecturas para un confinamiento II: Georges Simenon

De vez en cuando leo una novela policíaca. Casi siempre elijo alguna del inspector Maigret. En este tiempo de confinamiento puede ser un bálsamo, aunque a veces esas novelas resulten amargas y crudas. Puestos a leer novelas no es mala elección. Son cortas, están muy bien escritas y casi nunca dejan de entretener. La última que he leído en estos días es "Maigret se enfada”, una de las últimas novelas de la serie, con inspector un Maigret jubilado que, a petición de la abuela, investiga la muerte (un suicidio, según todos los indicios) de una adolescente de una acaudalada familia.

Simenon está tan unido a su personaje, el inspector Maigret, que a veces Literatura y vida les confunden. Uno y otro, aparentemente, pertenecen a eso que se llamaba literatura popular, novelas de kiosco, novelas policíacas y que, desde los años treinta, en Estados Unidos se recoge bajo el título genérico de “pulp fiction”. Muchos de esos autores, bajo contrato de a dos céntimos la palabra, se han convertido en escritores con miles de lectores en todo el mundo y un aprecio general en los medios literarios, que empezaron torciendo el gesto ante ellos. Chandler y Hammett son los dos ejemplos mas llamativos; el belga Georges Simenon, el primero entre los europeos.

Josep Pla, que dice una y otra vez que “a partir de los cuarenta años el hombre que lee novelas es un imbécil”, le sorprendemos echándose al coleto alguna que otra novela de Simenon. Gabriel García Márquez confiesa en “Un cuento distinto” su admiración por Simenon y la búsqueda obsesiva de un cuento que permanecía en su recuerdo después de cuarenta años. La narración del Nóbel colombiano, junto con el cuento por fin encontrado, sirvió como número cero a Beatriz de Moura para comenzar en 1993 la publicación de la obra completa de Simenon en la Editorial Tusquets. Si se llega al final, al menos serán doscientos catorce volúmenes los que tendrán que publicarse.

En España, las novelas de Maigret, junto con las denominadas novelas de Simenón, comenzaron a publicarse en los años cincuenta por AYMA editores en la colección Albor, convertida mas tarde en Editorial Albor. De estas ediciones tengo varios ejemplares, con portadas ilustradas en tricotomía o pequeñísimos formatos encuadernados con pastas duras. En los años sesenta, Luis de Caralt editaría al menos setenta y ocho títulos en una colección en la que la portada estaba presidida en el ángulo superior izquierdo por un retrato del inspector ataviado de sombrero, abrigo, bufanda y pipa, muy lejos del estereotipo del primer Maigret de los años treinta. "Pietr el Letón", escrita en 1929, es la primera de una serie que se prolongará hasta los años setenta.

Al lado de la serie que le hizo popular y millonario, Simenon escribió multitud de novelas, calificadas por la crítica como “las novelas duras”, en las que intenta desarrollar aquellas cualidades que le han sido reconocidas por todo aquel que se ha acercado a su obra sin prejuicios. Su amistad con Gide le sirvió muchas veces para profundizar en la calidad de una obra que gana con el tiempo a pesar de las inevitables irregularidades de muchas de ellas.

Simenón se ha convertido, sin dejar de ser un escritor popular, en un escritor de escritores debido a la maestría que le acompañó en toda su obra para la descripción de ambientes, situaciones y personajes. Maestro de la sugerencia y de lo que se oculta tras lo vulgar y lo cotidiano es capaz de mantener la atención prescindiendo casi totalmente de la trama. El asesinato o el suceso inexplicable es sólo una excusa para describir e introducir al lector en un ambiente y en la manera de actuar y ser de sus personajes.

Georges Simenon, que confiesa en “Memorias íntimas” (Ed. Punto de Lectura), escritas a raíz del suicidio de su hija, haberse acostado con miles de mujeres, en muchos casos con la aprobación y el permiso de alguna de sus esposas, nos da una dimensión de sí mismo y de su vida que merece la pena conocer a pesar de la dureza de su confesión.

Yo recomendaría, al menos, junto a las citadas “Memorias íntimas”, la lectura de cualquiera de las novelas duras y al menos dos de la serie Maigret en las que ficción y realidad alimentan su mundo literario, a saber: “Mi amigo Maigret” y “Las memorias de Maigret”. Que ustedes lo lean bien.

Georges Simenon. Maigret se enfada. Traducción de Ignacio Vidal-Foch. Tusquets Editores. 2005. 176 páginas.

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