Blog de Lecturas

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Pedro L. GAYARRE

Campo de retamas. Rafael Sánchez Ferlosio

Rafael Sánchez Ferlosio Rafael Sánchez Ferlosio

Rafael Sánchez Ferlosio llamaba pecios a sus textos breves. Muchos de ellos podrían ser el comienzo de un relato, el fragmento de una novela o de un ensayo o el simple pensamiento, aforismo o máxima que se ha quedado en lo que es. Rafael Sánchez Ferlosio les da el nombre de pecios o “restos de una nave naufragada”, por esa naturaleza fragmentaria, no estructurada que tan bien va a su carácter y a su manera de entender la vida y la escritura.

Y es que uno removiéndose entre estos restos de naufragio se  puede encontrar con cualquier cosa. Ferlosio era inclasificable y lo demostró a lo largo de una vida y una obra marcada por la contradicción permanente. Se puede leer una opinión contundente y en la página siguiente encontrarse con el desmentido más radical del autor sobre sí mismo. Al lector acostumbrado a sus artículos de prensa o a sus continuos experimentos de grafómano no le extrañará. Es Ferlosio en estado puro y en dosis letales y concentradas que a unos encanta y engancha y a otros desespera, como desesperaba a sus amigos, conocidos y saludados de toda la vida, y ahí están las páginas de Andrés Trapiello en su Salón de pasos perdidos para  corroborarlo.

El recopilador de estos restos fue otro escritor, periodista y memorialista con el que compartía un carácter crítico, muy afín y que no es otro que Ignacio Echevarría, quien confiesa el origen de estos textos: Inéditos y dispersos en prensa; los agrupados en el libro La hija de la guerra y la madre de la patria, los contenidos  en Vendrán más años malos y nos harán más ciegos y la última compuesta por las cartas al director de El País, reconvertidas en pecios y el discurso con motivo del premio Mariano de Cavia.

Para muestra de lo desconcertantes, originales e inclasificables que pueden ser estos restos, ahí van unos cuantos breves:

“Si pasara ya el futuro de una vez, empezaríamos a tener tiempo de hacer algunas cosas.”

“(San Miguel) La airada y despiadada buena conciencia del cargado de razón, ese ángel vengador, revela hasta qué punto se equivocó Dostoievski. Es cuando hay Dios cuando todo está permitido.”

“(Orígenes) Guardaos de las verdades; no hay mala fe en sus  rostros sonrientes, pero se han olvidado de que deben su reino, su cetro y su corona a una antigua victoria de fuerza.

(Réplica al anterior) No obstante, quizá la más perversa de todas las verdades es la que marca el origen como estigma o como signo necesario de destino.”

Rafael Sánchez Ferlosio en la estantería de los aforistas y los provocadores de buenos y malos pensamientos. Como su vida misma.

Rafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas. Pecios reunidos. Ediciones Debolsillo, 1ª reimpresión, 2019. 224 páginas. 9,95€.

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