Blog de Lecturas

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Pedro L. GAYARRE

El Cid Campeador de Ramón Menéndez Pidal

Ramón Menéndez Pidal Ramón Menéndez Pidal

Ahora que Arturo Pérez Reverte presenta nueva novela sobre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (Vivar, Burgos, 1043- Valencia, 1099) es buen momento para recuperar de las estanterías esta biografía histórica publicada en 1950 cuando se cumplía el número 1.000 de la colección Austral por el maestro de historiadores y filólogos Ramón Menéndez Pidal (La Coruña, 1869- Madrid, 1968). El propio Arturo Pérez Reverte en alguna de las entrevistas que han proliferado por la prensa española en estos días reconoce la deuda que tiene con la obra de don Ramón. Hace unos pocos días se ha cerrado en la Biblioteca Nacional la exposición dedicada al Cid y a Menéndez Pidal en la que en los primeros días se expuso manuscrito de El Cantar de Mío Cid, bajo el significativo título de Dos españoles en la Historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal. Se cumplía el ciento cincuenta aniversario del nacimiento del que durante muchos años presidiera la Real Academia Española de la Lengua y la Biblioteca Nacional homenajeaba a dos nombres que irán para siempre unidos. En el año 2004 se culminaba la mayor y monumental obra iniciada por don Ramón en 1935, ni más ni menos que la Historia de España que lleva su nombre.

Antes de abordar de manera monográfica esta biografía que ha tenido múltiples ediciones y que no sabe uno si actualmente se ha vuelto a reeditar, don Ramón Menéndez Pidal había estudiado en su tesis doctoral el célebre Cantar de Mío Cid y había publicado la monumental La España del Cid convirtiéndose en el mayor especialista sobre su tiempo y su vida. Don Ramón puso las cosas en su sitio, utilizó tanto las fuentes árabes como las cristianas, las literarias que no se reducen al Cantar y desde luego las históricas hasta el agotamiento. Y es que en el siglo XIX algunos autores como el arabista holandés R. Dozy o el español José Antonio Conde, basándose sobre todo en fuentes musulmanas, habían iniciado una cidofobia difícil de desarraigar. En esas fuentes aparecía Rodrigo Díaz como “el Campeador que Alah confunda”, “el infiel perro gallego” el caudillo maldito, “el forajido sin patria, sin fe, sin honor…”, en definitiva, trasladaron una imagen del héroe castellano que los exhaustivos trabajos de investigación  del que fuera maestro de historiadores y filólogos como Tomás Navarro Tomás, Américo Castro, Dámaso Alonso, Rafael Lapesa, Alonso Zamora Vicente y tantos otros, colocaron en su justo lugar en la historia. Es la figura de la realidad “a la doble luz con que lo vieron los dos pueblos en guerra” y que tras su cotejo histórico “permanece firme y segura como héroe que encarna las más altas cualidades humanas, aunque vivió en vuelto en el turbión bélico de una de las épocas más calamitosas”, en palabras del autor. No es extraño que la emblemática colección Austral le reservara el privilegio de su número mil. Desde entonces el Cid es otro, es el Cid de la frontera que se alía con unos y con otros, pero que permanecerá siempre leal al que considera su rey, Alfonso VI, el rey, al que considera el autor el mayor desconocedor del propio Cid.

No es mala idea tener a mano El Cid Campeador de Ramón Menéndez Pidal mientras se lee la nueva novela histórica de Pérez Reverte, Sidi, un relato de frontera.

Ramón Menéndez Pidal. El Cid Campeador. Ed. Espasa Calpe, Colección Austral, nº 1.000, 8ª edición 1979. 246 páginas. 12€ en librerías de internet.

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