Blog de Lecturas

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Pedro L. Gayarre

Carlos Rojas. Auto de fe

Carlos Rojas Carlos Rojas

A principios de febrero de este año, un mes antes de que la pandemia redujera y minimizara cualquier otra cosa, murió Carlos Rojas Vila (Barcelona, 1928-Greenville, Carolina del Sur, EE. UU, 2020), un escritor, catedrático de Literatura en los Estados Unidos, que tenía todos  los premios: el Planeta de 1973, por Azaña, el Nadal de 1979 por El ingenioso hidalgo y poeta Federico García Lorca desciende a los infiernos, el Espejo de España de 1984 por El mundo mítico y mágico de Picasso, el Ateneo de Sevilla de 1977 por Memorias inéditas de José Antonio Primo de Rivera… y este Auto de fe, que fue Premio Nacional de Narrativa de 1968 y que he recuperado en una de esas ediciones de la Editorial Guadarrama  en su biblioteca de bolsillo Punto Omega.

El programa de radio de José Luís Garci y compañía, 'Cowboys de Medianoche' tuvo la culpa. Garci  contó como presentaron a censura un  guión sobre la novela de Carlos Rojas, pero Carlos Robles Piquer les negó la autorización. Garci contaba la contradicción flagrante de los censores  con una obra que había sido premiada con  el Nacional de Narrativa. Pero no hubo nada que hacer. Esa película nunca se rodó. A su pesar las novelas de Carlos Rojas, siempre entre la biografía y el  ensayo histórico, fueron siempre un filón para el cine. Carlos Rojas lo había conseguido casi  todo, en cuanto a premios se refiere. Fue un escritor de éxito y que vendía, y sin embargo, con alguna excepción, su muerte pasó casi desapercibida en los medios.

Ahora, leída la novela, no llega uno a comprender, a no ser la tendencia de cogérsela con agua bendita del cuñado de Fraga Iribarne, la negativa de la administración franquista para vetar un rodaje de una ficción que se desarrolla en la lejana corte de Carlos II y que tiene  como  protagonistas, además del propio rey a un bufón, eso sí, lujurioso y metido en una resurrección, tal como la del evangélico Lázaro.

Literariamente, esta novela de Carlos Rojas está plenamente integrada en esa línea del realismo mágico que abriría el  boom de los escritores hispanoamericanos, mezclada con un experimentalismo en el que las barreras del tiempo se rompen. Todo muy de la época en la que, Carlos Rojas, como otros, se rebelaban contra la imposición del llamado realismo social y buscaban nuevos caminos.

La verdad es que leída hoy Auto de fe se me ha caído de las manos. Prefiero con mucho lo que recuerdo del acercamiento de Rojas a la figura de Azaña, en la que no hay afortunadamente ni rastro de aquella manera enrevesada, pedante y plomiza de narrar de aquel Rojas.

Carlos Rojas. Auto de fe. Editorial Guadarrama. Colección Punto Omega. 1968. 472 páginas. Librerías en internet.

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