17 de septiembre de 2019
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Buenos Humos

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PEDRO A. LÓPEZ GAYARRE

La firma de Fernando de Rojas

El amigo Rafael Gómez, archivero del Ayuntamiento de Talavera, acaba de presentar en sociedad la firma nada menos que de Fernando de Rojas, el autor de 'La tragicomedia de Calisto y Melibea', conocida popularmente como 'La Celestina', por el personaje que se convertiría en el paradigma de la alcahueta, enredadora y en la que muchos han visto el primer personaje de nuestra picaresca.

De Fernando de Rojas sabemos algunas cosas de su vida e ignoramos muchas más, a pesar de los esfuerzos de estudiosos como Stephen Gilman, que en el año 1978 nos regaló el estudio fundamental sobre su figura “La España de Fernando de Rojas”, o más recientemente de la tralaverana Inés Valverde, que rastreó los Libros de Acuerdos del Ayuntamiento de Talavera y otros muchos documentos del Archivo Municipa a la búsqueda de cualquier rastro del Bachiller en Leyes por Salamanca, que ejercería en Talavera a partir de 1507, llegando incluso a ejercer de alcalde mayor, un cargo que por entonces tenía más competencias en el terreno judicial que en el estricto gobierno de una villa, por entonces dependiente de la jurisdicción de los arzobispos toledanos. Entre la fecha citada de su venida a Talavera y 1541 en que murió y fue enterrado en el desaparecido convento de la Madre de Dios, en las inmediaciones del Salvador, Gilman, Valverde y el propio Rafael Gómez habían constatado diversas actuaciones en sus labores como hombre de leyes, pero hasta ahora nunca había aparecido su firma. Rafael Gómez acaba de descubrir su primera firma conocida en un documento particular perteneciente a un legado documental de la familia de raigambre talaverana Villatoya, adquiridos por el ayuntamiento hace casi veinte años. En ese documento, escrito en una perfecta letra cortesana, aparece la firma de Fernando de Rojas enmarcada por una doble rúbrica en la línea de las firmas que escribanos y hombres de leyes usaban en la época como marca de la casa.

De Fernando de Rojas, como de Cervantes, de Lope o de Quevedo, nos gustaría saber otras muchas cosas a pesar que de algunos de ellos sepamos mucho. No nos cansamos de saber y mucho más cuando, como es el caso, apenas sabemos unos pocos detalles de su vida cotidiano y profesional y prácticamente ninguno de su relación con una obra única y que tiene todavía a su alrededor muchos enigmas que resolver, incluido el de su autoría y el de si es un artificio literario el recurso a un primer acto ya escrito por otro autor, que el propio Rojas se habría encargado de completar, un precedente del Cide Hamete Benengeli del Quijote.

Por eso, por las muchas preguntas sin resolver sobre 'La Celestina' y su autor, cualquier documento, y mucho más el de su firma autógrafa, es un verdadero tesoro. Enhorabuena a todos.

Por cierto, uno espera que a ningún político se le ocurra que, como ocurrió con sus restos en los años ochenta, se compartan estos documentos como buenos hermanos, en la tradición cristiana de las reliquias de santos, con el pueblo de su nacimiento, que no es otro que La Puebla de Montalbán, al que hay que reconocer que en los últimos años ha sabido honrar, mucho mejor que Talavera, a su ilustre paisano.

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