Buenos Humos

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Pedro A. López Gayarre

La catedral de las vacunas

Ha sido el presidente Emiliano García-Page quien ha dado la noticia. Pidió a todas las instituciones colaboración para buscar espacios amplios donde vacunar a la población y don Francisco Cerro, el arzobispo de Toledo, ofreció la joya de la corona, la “Dives toledana”. No se puede dar más. Todo un gesto que expresa la disposición de una institución a darlo todo en la situación actual.

No seré yo el que ponga una sola pega al gesto, porque lo que queda claro con él es que la Iglesia de Toledo está dispuesta a poner a disposición de las autoridades cualquier espacio que consideren idóneo y adecuado para la labor que se pretende realizar. Pero, uno, la verdad, no cree que una catedral, sea el mejor lugar actualmente para llevar a cabo una campaña de vacunación, como tampoco piensa en un palacio, en un castillo o en un museo como los mejores espacios para llevar a cabo esa labor. En Toledo estoy seguro de que el Ejército no dudaría un momento en poner el Alcázar a disposición, pero uno piensa que ni mucho menos es el lugar más adecuado para una actividad sanitaria. No ve uno a un comité de expertos escogiendo el Alcázar o la Catedral, por muy grandes edificios que destaquen en el caserío del casco histórico, como los lugares ideales para una vacunación masiva. Incluso, no está claro que en algún momento se considere que esas vacunaciones masivas concentradas en un lugar sean la mejor estrategia vistas las peculiaridades de la pandemia.

En todas las ciudades, y en la mayoría de los pueblos grandes que necesitarían estos recursos extraordinarios, aparte de las infraestructuras sanitarias como hospitales y centros de salud, existen edificaciones como los pabellones polideportivos que permitirían estas vacunaciones con una alta seguridad, operatividad y garantías sanitarias, sin la necesidad de recurrir a edificios pertenecientes al patrimonio histórico, que dudosamente cumplirían, ni de lejos, las condiciones de las edificaciones modernas como las citadas.

Por no ir más lejos, en Talavera de la Reina desde la primera ola del covid-19, una parte de los pabellones feriales se está usando, sin que hasta la fecha se hayan detectado grandes problemas, para realizar pruebas de diagnóstico y después de la experiencia a nadie se le ocurriría que la Basílica de la Virgen del Prado o la Colegial, reunirían mejores condiciones.

Don Francisco Cerro ha estado a la altura de las circunstancias y sin metáforas, sin parábolas, y con el corazón de la institución que representa en la mano ha ofrecido la Catedral y no hay nada más que decir. Así se habla.   

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