15 de diciembre de 2019
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Buenos Humos

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PEDRO L. GAYARRE

Ciudad Real, un aeropuerto de cine y vacas

Ahora que ya sabemos que el aeropuerto de Ciudad no será en muchos años la alternativa sur a Barajas que se prometía, al menos tenemos el consuelo de verlo consolidado como localización cinematográfica. Primero fue Pedro Almodóvar el que tiró de plató real para “Los amantes pasajeros” y, ahora, el último rodaje ha sido el de una productora publicitaria, que este verano rodó un spot para la línea canadiense de bajo coste, WestJet, en la que las protagonistas son unas vacas que hacen cola para facturar, pasan controles, suben escaleras mecánicas y, en definitiva, reciben el trato de buen ganado de rebaño que todos alguna vez hemos sentido en algún aeropuerto con alguna línea aérea.

Por lo visto en YouTube, la compañía canadiense prodiga esta línea publicitaria en la que el humor, la ironía y la mala uva contra la competencia son los protagonistas. Es inevitable viendo a las vacas, traídas a Ciudad Real desde el País Vasco para el rodaje (esperemos que en avión), no recordar alguna experiencia con alguna de esas líneas de bajo coste en la que lo único que faltó es que le pusieran a uno a remar para mover los motores. El tamaño de los asientos, la estrechez del cubículo, la incomodidad, las frecuentes cancelaciones o el encontrarse sin asiento a la hora de embarcar son algo más que frecuente y sobre esos vicios de la competencia inciden los vídeos de la compañía canadiense.

Uno, al tener noticia del embarque de vacas en el aeropuerto de Ciudad Real, pensó que quizás se había convertido en un aeropuerto ganadero al estilo de esos aeropuertos tejanos que mueven miles de cabezas de ganado cada día, pero no. La cosa, como casi todas las buenas noticias desde hace años respecto a este aeropuerto, no deja de ser algo relacionado con la ficción. Ni siquiera el número de vacas protagonistas, a pesar de las apariencias, llegaron a una decena, y entre personal de atención a las protagonistas (como veterinarios, sanitarios, limpieza) y personal de rodaje no llegaron a un centenar.

Así que, como el avión de pega de Almódovar, plantado en el centro de una pista y que nunca despegaría, los cientos de vacas tampoco nunca fueron lo que parecía. Eso sí, promocionada la localización por Almodóvar y vistas las ventajas de tranquilidad que Ciudad Real ofrece en los rodajes, porque apenas hay viajeros que puedan molestar a las ocho vacas vascas, está claro que se consolida plató de referencia. Y mientras se vuelve a hablar de Casarrubios como alternativa a Barajas, uno solo ve vacas y cine en Ciudad Real.

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